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El incomprendido regionalismo cruceño

Opinión

 Marcelo S. Dabdoub Peña

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Desde hace aprox. una década, una doctrina de intelectuales de la región del Norte postula acerca del discurso regionalista cruceño que, su élite improvisó un reclamo autonómico en reacción a la amenaza que significaba el proyecto del MAS hacia sus intereses. Otros incluso han sugerido que Santa Cruz fue ampliamente beneficiada por transferencias fiscales del Gobierno Central desde 1952. La élite cruceña estaría preocupada por el congelamiento de estas transferencias desde 2000 y quería proteger ese “¿poder?”.

Comencemos con lo último, que no merece comentarios significativos. Varios economistas podrían demostrar que sólo los aportes de Santa Cruz por razón de hidrocarburos hasta el año 2000 fueron varias veces mayor a las transferencias fiscales recibidas. Es más, su contribución benefició más al Estado y a otras regiones del país. La preocupación de la élite cruceña desde el 2000, no fue obtener intrascendentes beneficios fiscales, sino retener una mayor cantidad de los aportes cruceños hacia el Estado.

Pienso que esta hipótesis es más cercana a la historia del regionalismo cruceño: El masivo reclamo por una autonomía plena (como lo contemplaba el Estatuto Autonómico de SCZ) fue una evolución del pedido por mayor descentralización perteneciente al periodo de Reivindicaciones Cruceñas (1899-2009).

El periodo del conflicto centralismo-federalismo (1826-1899) finaliza con el fusilamiento de A. Ibáñez en 1877 y la Asamblea Constituyente de 1899. Interesante aquí es que los regionalistas no eran del Oriente, sino los de la Región del Sur y, después de 1899, los del Norte. Evidencia son el rechazo oriental del centralismo y el rechazo de concentrar el poder en una región.

La crisis económica cruceña de la segunda parte del siglo XIX, originada por la burocracia estatal, despierta la necesidad de formulación de proyectos de integración nacional que concilien los intereses de Oriente con Occidente. Aquí nace el Memorándum de 1904 de la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos que definiría un siglo y el periodo de Reivindicaciones Cruceñas (1899-2009). En este periodo se destacan el movimiento “Ferrocarril o nada” (1915), la fundación del Comité Pro SCZ (1950), las “Luchas por el 11%” (1957) y el Movimiento Autonomista (2001). Todos fueron reclamos por una mayor descentralización en el campo económico y/o político.

El reclamo por Autonomía plena se inicia con el “Memorándum del Movimiento Autonomista Nación Camba” de 2001. Obsérvese que sucede antes de la era Morales (2006-), los conflictos por el Gas (2003) ni siquiera se veían en el horizonte.

El concepto y la propuesta por una autonomía departamental son de larga data: Ya en 1984, el Movimiento 26 de febrero (M-26) había propuesto un proyecto de autonomía regional, asimismo, las Jornadas Santa Cruz 2000 (1986) establecieron la necesidad de reformar la Constitución para instaurar autonomías regionales.

Podemos entonces concluir que, el pedido cruceño por descentralización fue evolucionando a través del siglo XX hasta llegar a la propuesta por una autonomía departamental. Sucedió de manera orgánica, no como un discurso reaccionario diseñado por la elite cruceña. Evidencia también otro aspecto, que lo regional primó durante un siglo (y sigue así) sobre la lucha de clases, razas y demás problemáticas. Si no fuese así, las victorias de las “Luchas por el 11%”, la elección de alcaldes y gobernadores, nunca hubiesen sucedido. De aquí es que nace la ideología camba-cruceña basada en la meritocracia.

En consecuencia, propongo una hipótesis inversa a la de Diego Ayo. Pues hay que considerar que durante las pasadas elecciones presidenciales el debate sobre el poder regional estuvo ausente (todos los frentes políticos tuvieron un discurso “integracionista”) y que en Santa Cruz nunca ha habido una declaración pública de secesión o un proyecto de esa naturaleza, obsérvese que el caso Rozsa se ha convertido en evidencia de que no hubo tal intención. Muchos años han transcurrido sin condenas ni resultados significativos.

Mediante una observación atenta de la historia de Santa Cruz y de sus movimientos sociales desde 1900, podremos dilucidar una evolución de la demanda regionalista cruceña. Esta guarda más relación con el empoderamiento de la élite y sociedad cruceñas que con una simple reacción ante una latente amenaza. Una evolución comparable con la experiencia de Cataluña, Baviera y Quebec.

Cuando la élite y la sociedad oriental compartían pobreza en todos los campos humanos, se optó por un acoplamiento con el bloque nacional de poder. Este llegó a su máximo esplendor con el M.N.R. “Neoliberal” a partir de 1985, tanto así que Santa Cruz terminó siendo el último bastión de ese partido.

El Movimiento Autonomista de 2001 mostró una elite cruceña enriquecida tanto en el ámbito económico como social, dispuesta a compartir el poder político con la región del norte.

Los años 2009 y 2014 son bastante significativos para la evolución del Regionalismo Cruceño. El 2009 se impone una autonomía insuficiente a la región mediante una nueva Constitución, lo cual causa descontento general en todos los estratos y cierra el periodo histórico de Reivindicaciones Cruceñas.

Durante las elecciones de 2014 se reconoce por primera vez públicamente a Santa Cruz como el presente del país, es decir, como la élite natural de Bolivia. La élite cruceña de 2014 es consciente de su liderazgo en todos los ámbitos del país, con excepción del político. Este liderazgo se acentuará a medida que transcurra el siglo XXI, que será el siglo de los cruceños. Si lo anterior se ignora y no se resuelve una distribución del poder político que sea satisfactoria (ej. federalismo, autonomía plena), con el pasar del tiempo podrían surgir, como en otros países, proyectos de secesión.

 

Si quieres ser Afganistán

Humberto Vacaflor Ganam

Mary Anastasia O´Grady escribió en The Wall Street Journal que Bolivia podría ser el Afganistán de Sudamérica por sus conexiones con Irán.

El gobierno boliviano ha respondido con presteza: el imperio, dijo el masista más inteligente, Eugenio Rojas, ha iniciado su campaña sucia contra el candidato Evo Morales.

Si hay una lista de condiciones para llegar a ser Afganistán, habría que cotejarla con lo que ocurre ahora en Bolivia:

• El gobierno brasileño ha desplazado en la frontera común una fuerza militar que comprende entre 20.000 y 35.000 hombres, aviones tripulados y no tripulados, lanchas armadas que recorren los ríos fronterizos, para frenar el tráfico de cocaína.

• El Ministerio Público de Sao Paulo informó que el PCC (mafia de la droga que opera desde las cárceles brasileñas) tiene un comando en Bolivia.

• El Tiempo de Bogotá informó que en los últimos cinco años, unos 4.000 narcotraficantes colombianos emigraron a Bolivia.

• Un sistema financiero irregular funciona en Santa Cruz, a cargo de jóvenes colombianos montados en motos.

• El gobierno argentino ha enviado a la frontera a 6.500 soldados para frenar el ingreso de la droga boliviana.

• El gobierno peruano ha denunciado (esta semana) que casi todos los días ingresan a su territorio, desde Bolivia, avionetas cargadas con droga.

• El gobierno paraguayo esté solicitando al parlamento de su país la autorización para derribar avionetas cargadas con droga boliviana que atraviesan la frontera.

• Sólo en el curso de este mes han muerto ocho soldados en zonas cocaleras de Chapare y Apolo.

• Los cocaleros hayan anunciado que ellos decidirán, en un congreso especial, cuánta coca debe ser plantada en Bolivia.

• Los países vecinos acusan a Bolivia de ser el destino de todos los autos robados en la región.

• Regularmente se informa desde Sao Paulo y Buenos Aires de la existencia de talleres clandestinos donde trabajan como esclavos miles de ciudadanos bolivianos.

• El gobierno boliviano no se atreve a aprobar una Ley de Inversiones porque no quiere frenar los asaltos a las minas y las ocupaciones de predios agrícolas en producción.

(La lista es mucho más larga).

Ah, pero hay que aclarar que los productores de opio en Afganistán no quisieron formar un partido político. Les pareció que sería amoral.

Memorándum de 1904

COPIA TEXTUAL

Dirigido al H. Congreso y a la Nación sobre las ventajas del ferrocarril Oriental
Consideraciones generales
Hoy que se va a debatir en el Congreso la construcción de vías férreas en la República, como único medio de sacarlas de la postración económica en que se encuentra, encarrilándola por el sendero del progreso, hemos creído oportuno hacernos presentes en el debate por medio de este Memorándum. Cierto es que tenemos el órgano regular de nuestros Representantes que hemos enviado al Congreso para que aboguen por los intereses del Oriente y Noroeste de Bolivia; pero una larga y dolorosa experiencia de más de 70 años, nos ha persuadido de que los pueblos occidentales de la región andina, cuyos intereses son más o menos solidarios entre si, no toman en cuenta los intereses y el progreso de los pueblos orientales, que bien comprendido, son los intereses más importantes, para el bienestar general de la Nación, y la mayoría parlamentaria del Occidente, ahoga las opiniones de la minoría del Oriente.
La fe y confianza en nuestros Representantes, no nos falta; queremos si dejar constancia de que sus opiniones en la cuestión ferrocarrilera, son la genuina traducción de las aspiraciones de sus comitentes, basadas en la razón, la justicia y la conveniencia nacional.
Nos dirigimos en particular a cada uno de los Representantes nacionales; que nuestras opiniones no queden amuralladas en el estrecho recinto parlamentario; queremos que sean conocidas por toda la Nación, y dejar constancia oportuna de ellas.
Entremos en materia:
Constituida la nacionalidad boliviana en le corazón de la América meridional en condiciones ventajosas, los pueblos que la forman, gravitan unos hacia la costa del Pacífico, y otros, hacia el Atlántico, por medio de sus arterias fluviales.
Los colonizadores españoles guiados, en esa época, por el incentivo del oro exclusivamente, se concretaron a poblar también exclusivamente, la región minera de los Andes. No tenían mas ideal que extraer oro y plata; jamás pensaron en la colonización de los fertilísimos territorios de sus vastos dominios, por medio del establecimiento de colonias agrícolas, como lo hizo la raza sajona en Norteamérica.
Si desde las orillas del Plata, cruzando las pampas argentinas, o surcando aquel río y el Paraguay, llegaron a fundar centro de población al Sud y Este de Charcas, desde Montevideo y Buenos Aires, a lo largo de los ríos y a través de las pampas, no fue con el propósito firme de construir pueblos estables, sino caminos y postas para llegar mas presto al famoso Potosí, a la región del vellocino de oro, lugar de sus ensueños.
La aberración española fue tal, que los habitantes de Buenos Aires fueron obligados a ir a Lima, para que pudieran preveerse de las mercaderías traídas de ultramar. Los barcos mercantes, de viaje a Lima, por el estrecho de Magallanes, hacían escala en Buenos Aires, al pasar por allí; pero les era prohibido desembarcar mercaderías, y los que las necesitaban tenían que andar 1000 leguas mas o menos a lomo de mula, para ir a buscarlas a los mercados de Lima. Esto era, algo así como el suplicio de Tántalo para los desgraciados bonaerenses.
Los tiempos corrieron, y por sobre las trabas que imponía el gobierno de la Metrópoli, las ciudades de Buenos Aires, Montevideo, Rosario, Córdoba y en general, todas las que gravitaban hacia la hoya del plata, dedicadas a la ganadería y agricultura, superaron en población y riqueza real a las ciudades mineras del Alto Perú , y llegaron a constituir un virreinato que sobrepujó al de Lima.
Hoy el libre comercio es libre; pero la ceguera de todos los gobiernos que se han sucedido en Bolivia, no ha alcanzado a hacerles comprender que es indispensable, no solo necesario, encarrilar las corrientes comerciales y económicas de la Nación, por los senderos trazados e indicados por el dedo de la misma naturaleza.
Los pueblos andinos, mas o menos próximos a las costas del Pacífico, que forman la mayoría de la nación boliviana, y el centro dirigente de los destinos de la República, se han aferrado a ponerse en contacto con Europa, precisamente por el camino más largo, por el océano Pacífico, buscando el peligrosísimo paso del estrecho de Magallanes, y despreciando la fácil salida al Atlántico por el río Paraguay. Ellos tendrán sus razones; así estarán mejor encarrilados sus intereses. Sin embargo, nos parece y es evidente que, desde la desastrosa guerra del Pacífico, el pacto de tregua con Chile y los tratados celebrados con el Perú, Bolivia se ha convertido en tributaria de aquellas naciones, y sus mercados en factorías chileno-peruanas.
Comprendemos que esta situación insoportable de vasallaje comercial, sea resultante impuesta por la fatalidad de los acontecimientos internacionales desfavorables a Bolivia. Pero no llegamos a comprender por qué los gobiernos, desde la pérdida del litoral, no facilitaron la única salida natural que le quedaba a Bolivia: el Atlántico por la vía del río Paraguay. Si así lo hubieran efectuado no estaría hoy la Nación tan exangüe, porque es indudable que una vez establecidas las corrientes comerciales por el Plata, libres de todo tutelaje, habrían compensado ventajosamente a las que se acababan de perder por el Pacífico y contrarrestando las condiciones onerosas impuestas por el vencedor al comercio de Bolivia. Además, si los gobiernos anteriores a la desastrosa guerra de que hablamos, hubiesen tenido miras más vastas, dirigiendo la vista hacia el Oriente, y hubiesen buscado una salida por el río Paraguay, Chile no hubiera podido imponer condiciones desventajosas a Bolivia, quizás esta hubiera sido la vencedora, y el país se encontraría al presente, en un estado de prosperidad y grandeza envidiable; pero desgraciadamente; los hombres que han dirigido los destinos de la República, con poquísimas excepciones, han sido muy miopes, por no decir otra cosa, y todos ellos de la privilegiada raza del altiplano!…
Cierto es que Chile, mediante una fementida política, mantuvo endormecidos a los bolivianos por más de 20 años, haciéndoles entrever la posibilidad de obtener el litoral, o por lo menos uno de sus puertos; pero después que en 1890 el Ministro chilenos don Abraham Konig, declaró terminantemente que el gobierno de la Moneda no entregaría a Bolivia ni un palmo de costa en el Pacífico, se han seguido idénticas declaraciones oficiales y extraoficiales que definen claramente el pensamiento de Chile. El Gobierno de Bolivia ha debido persuadirse de que al Pacífico sólo podemos salir arrastrados por el carro triunfal del vencedor.
La ceguera o la ilusión ha debido desvanecerse ya, y volver las miradas hacia el Atlántico.
Todo lo que llevamos expuestos, lo deben saber muy bien y comprenderlo mejor que nosotros, los estadistas del interior que dirigen los destinos de Bolivia: En discursos y escritos hacen las más bellas apologías de la grandeza que le espera a Bolivia por el Oriente. Pero por desgracia no pasan de palabras y frases deslumbrantes; y, nosotros los orientales, no comprendemos tamaña aberración; por qué no se lleva a la práctica lo que se piensa, se habla y se escribe; porque tanta pequeñez de miras; por que no se reúnen y analizan los elementos étnicos de la Nación para que todos contribuyan aunados a su engrandecimiento; por qué no se buscan las fuentes de riqueza del Oriente para que contribuyan al desarrollo y progreso de la industria, del comercio y al bienestar general de la República entera.
Fue el Dr. Antonio Quijarro el único estadista que hasta los últimos instantes de su vida laboriosa, puso todo el contingente de su talento, de su patriotismo y de su actividad, al servicio de la realización de la magna idea de abrir una rápida comunicación a Bolivia por el río Paraguay ó por el Pilcomayo; pero en vano, todas sus ideas e iniciativas escollaron ante el indiferentismo y miras retrógradas de los políticos.
Oigamos lo que ha dejado escrito ese eminente patricio, a raíz de la satisfacción que le produjo el éxito feliz de la navegabilidad del alto Paraguay y reconocimiento de la laguna Gaiba por el capitán Bolland, en 1901; “Es menester que nuestros entusiasmos no sean efímeros, dice el Dr. Quijarro, y que sepamos de una vez satisfacer con toda perseverancia la imperiosa necesidad de dar cumplida solución al designio de comunicarnos con el Atlántico.
“Hace cuarentaidos (hoy 445), que el señor Reyes Cardona, uno de los hombres mas ilustrados de su tiempo, susceptible de las más efusivas expansiones exclamaba con acento de fuego: “Nos han dicho mil veces: DAD LA ESPALDA AL PACIFICO- seguid las corrientes de vuestras aguas- son el camino que Dios señala a la naciones”.
“Pueblo colocado en las vertientes atlánticas de América, con la Europa al Oriente- contrariais la naturaleza adoptando el camino retrógado de Cobija, recibiendo por Occidente las mercaderías de ultramar, después que han doblado el cabo de Horno y dado vuelta al mundo”.
“Y en ese tiempo, cuando el señor Reyes Cardona se expresaba con tanto ardimento a la noticia de que el vapor hubiese penetrado en el río Paraguay hasta la altura de Bahía Negra, el departamento litoral de Cobija estaba dentro de nuestro dominio nacional; y aunque los inconvenientes que el señor Reyes Cardona apunta, disfrutábamos de los beneficios de una comunicación directa con el Pacífico, por territorio propio
“Ahora las condiciones son distintas: por consecuencia de una guerra desastrosa e injustificable por parte de la nación que la promovió, las avenidas que conducen al Pacífico están amuralladas; y no expondríamos el seguro a los tormentos de la asfixia, si no nos propusiéramos buscarnos salidas seguras por las regiones amazónicas y plantense”.
Ahora, preguntamos nosotros: ¿quiénes decían al señor Reyes Cardona: dad la espalda al Pacífico- seguid el camino de las aguas que Dios señala a las naciones?.
No han sido, por cierto nuestros connacionales, sino los hombres prominentes de otras naciones, que ven las cosas claras, sin la miopía y ofuscamiento egoísta que padecen nuestros compatriotas del altiplano, metidos entre las escabrosidades de sus breñas.
Hoy mismo, con mayor razón, los extranjeros admiran la política antinacional que desenvuelven los Gobiernos; al verlos empecinados en soportar y sostener la subyugación a Chile.
Repetimos que esta política, desde que la sostiene, debe convenir quizás a los pueblos de la región andina; pero es absurdo, incomprensible, inexplicable querer abarcar, arrastrar en esa política esclavizadora a los pueblos del Oriente y Noroeste de Bolivia. Esto equivale a querer contrariar las leyes invariables de la naturaleza; y, sin embargo, ya están contrariadas.
Nada significaría el plan de esa política, y más bien parecería todo aplauso si ella estuviera encaminada a producir un beneficio de prosperidad nacional. Pero vemos, estamos palpando, que es todo lo contrario; la ruina de la nación, y particularmente la de una de sus más ricas regiones, nos referimos a los departamentos de Santa Cruz y Beni, demuestra claramente que los que dirigen los destinos de la república, o son unos egoístas recalcitrantes o no comprenden sus verdaderos intereses, ni los del país en general. Quizás no sean extraños a esta ruina los departamentos de Chuquisaca, Cochabamba y Tarija.
La ruina industrial y económica de Santa Cruz comenzó con la llegada de la primera locomotora a Oruro. Cochabamba comprendió que debía ser copartícipe de esa ruina.
Presintiendo su inminente mal, los cochabambinos fueron los primeros en atacar y oponerse a la construcción del ferrocarril de Antofagasta a Oruro, por juzgarlo a más de contrario a los intereses económicos de Bolivia, atentatorio a su soberanía.
Hoy parece que los cochabambinos han cambiado de opinión totalmente; ansían y piden la prolongación del ferrocarril de Oruro a Cochabamba. Estarían equivocados antes, y hoy piensan todo lo contrario. Podrá convenirles sin duda; pero, lo que es a nosotros los cruceños, no nos conviene de ninguna manera esa prolongación, si no se gravan con un fuerte impuesto, los productos similares extranjeros, a fin de proteger los del país. Con el sistema económico absurdo, que siguen nuestros gobiernos, estamos persuadidos que el día en que llegue el ferrocarril a Cochabamba, empezará Santa Cruz a agonizar lentamente, o por lo menos a vivir una vida artificial a expensas de extraños elementos aniquiladores de los propios.
Los intereses del Oriente y Noroeste de Bolivia, no están en pugna con los de Occidente, por el contrario, son armónicos y solidarios. Los pueblos del interior son los mercados obligados y naturales de los productos del Oriente, que no tienen allí competidores, sino en los similares extranjeros de Chile y el Perú, a quienes los gobiernos, por medio de inconsultos pactos internacionales, han concedido privilegios y franquicias tales, que han expatriado de las plazas del interior a los artículos nacionales de Santa Cruz.
El error de los pactos internacionales, ha debido corregirse mediante un plan de vialidad que contrarreste la invasión avasalladora de los similares extranjeros. Favorecer el desarrollo industrial del país; procurar que consuma sus propios productos antes de los extranjeros, son las mas rudimentarias y primordiales reglas de un buen gobierno.
Al principio de la administración del General Pando, parece que éste así lo comprendió, y se propuso ligar al Oriente con el Occidente por medio del ferrocarril de Bahía Negra a Sucre y Potosí, cuya construcción se otorgo a “L” “Africane”, compañía que ha resultado impotente y dejado caducar la concesión; pero, al finalizar su gobierno, ha cambiado totalmente de opinión como lo ha manifestado en el discurso que pronunció en la clausura de las Cámaras Legislativas de 1903, anunciando el propósito de invertir los dos millones de libras esterlinas, de la indemnización por el Acre, en la construcción de ferrocarriles lugareños: de Viacha a Oruro, de Oruro a Cochabamba, de Sebaruyo a Potosí, de aquí a Sucre, etc., etc.;, burlando los prescrito en el tratado con el Brasil. Esa red de ferrocarriles tiene por objeto poner a los pueblos del interior a disposición de absorcionismo chileno. ¡Qué política tan sagaz!…
Por sarcasmo, se menciona el ferrocarril del Oriente en último lugar.
Ahora que Bolivia cuenta con una fondo regular destinado a garantizar los capitales invertidos en la construcción de vías férreas, atraerá, como es natural, la concurrencia de empresarios europeos.
“Uno de los primeros que se ha presentado, es Mr. Horacio Ferrecio, en nombre de los señores Schneider etc. Ca, del Creusot, uno de los más poderoso sindicatos franceses, según se dice. El proponente ha tanteado el mayor número de aspiraciones de los centros sociales y políticos de la nación, que reunidos y armonizados darán la mayoría congresal, y no ha trepidado en ajustar su propuesta al plan ferrocarrilero ideado por el General Pando, a condición de que el gobierno de Bolivia entre como capitalista, arriesgando su capital de dos millones de libras esterlinas en la aventurada empresa improductiva, pero destinada a colmar las inmoderadas aspiraciones, que a todo trance manifiestan esos centros encerrados en breñas y escabrosidades eriales, improductivas, que no ofrecen al extranjero más aporte que algunos quintales de metal. Pero Bolivia o mejor dicho el gobierno les ha de dar ferrocarril, aunque le cueste implantarlo y sostenerlo el sacrificio de los dos millones y todas las rentas de la nación; aunque se aniquilen las industrias de los departamentos del Beni, Santa Cruz y Tarija; aunque se mate por asfixia al Oriente boliviano, que por sí solo puede producir todo, y mucho más que lo que produce el resto de la república, pues, las condiciones de su suelo, por su exuberante feracidad, se presta a ofrecer un inmenso desarrollo a la agricultura y ganadería; sus inmensurables bosques repletos de maderas preciosas de toda especie, que pueden ofrecer un vasto desarrollo industrial y comercial; sus serranías preñadas de minerales: oro, plata, platino, cobre, estaño, plomo, hierro, petróleo, carbón de piedra, etc. etc.
Todo eso no vale nada ente la desmedida ambición de cierto grupo de individuos. Es precioso aniquilar y matar el Oriente para satisfacer a unos cuantos egoístas.
Hemos dicho unos cuantos egoístas, porque no todos los hijos de la altiplanicie pretenden el aniquilamiento del Oriente, no: los hombres de talento de ideas nobles y elevadas, que desean el verdadero engrandecimiento de Bolivia, esos, son partidarios del ferrocarril oriental, porque comprenden que de este modo se utilizarán las riquezas naturales del Oriente, que por falta de vías de comunicación, no concurren al desarrollo de la industria, y que puestas en explotación, contribuirán al adelanto económico y político de la república. Es preciso hacer justicia: uno de esos talentos avanzados es el Sr. Manuel Vicente Ballivian, que desde hace algunos años viene trabajando y continua en su tarea, por la realización del ferrocarril oriental.
Colocados nosotros lejos de ese ambiente en que entran en pugna las inmoderadas pretensiones y la descarada codicia, al calor de mayores o menores influjos políticos y de prepotencia regionalista (maldito regionalismo), juzgamos que ese producto de la cesión del Acre, región perdida quizás por imprevisión administrativa, no debe emplearse en ferrocarriles onerosos y de puro lujo, máxime si ellos van a sojuzgar a Bolivia, colocándola bajo el influjo de Chile, tanto en lo económico, industrial y comercial, como en lo político y militar; y, lo peor de todo, dando el golpe de muerte al Oriente y Noroeste, encadenándolos al Pacífico cuando su libertad y porvenir están al lado del Atlántico.
Los ánimos se sublevan, ciertamente al considerar que se pretende contrariar las leyes de la naturaleza cerrando los ojos para no ver lo que más conviene a los intereses económicos y políticos de la nación, y desechar las rutas naturales trazadas a Bolivia por el dedo de la providencia.
Ansiamos que los pueblos del interior prosperen grandemente; la prosperidad y el engrandecimiento de La Paz, Oruro, Cochabamba, Sucre, Potosí y Tarija, será la prosperidad y el engrandecimiento de Bolivia y el orgullo de los cruceños; queremos sí, que no se sacrifique a Santa Cruz y el Beni, y esto importa la realización del estrecho ferrocarrilero prohijado en la esferas oficiales.
Creemos que no habrá un solo representante oriental que consagre con su voto el aniquilamiento del Oriente.
La oposición a ese plan ferrocarrilero, no debéis, vosotros representantes Nacionales, interpretarla como animosidad prevenida, sino como la expresión desesperada del que teniendo derecho a la vida, se ve condenado a morir de asfixia; como repulsa a una política antinacional, ó como el instinto de conservación; pero jamás como pretensión lugareña infundada.
Juzgamos con evidente convicción, como lo han juzgado los grandes estadistas bolivianos y extranjeros, que el único ferrocarril verdaderamente nacional, por sus ventajas económicas, es el que arranque del río Paraguay o del Pilcomayo, pase por Santa Cruz y remate en Cochabamba o Sucre, desde donde pueden extenderse los ramales que se quieran.
Unir el Oriente con el Occidente, salir al Atlántico, para contrarrestar la influencia del Pacífico, hoy en manos de Chile; salir así del ominoso tutelaje, de esa nación absorcionista, esa es evidentemente la política nacional, racional y unificadora, que sin ser estadista, vemos que el sentido común proclama a voces.
Un inteligente joven paceño malogrado por desgracia, el señor Pedro Kraner B., en su interesante obra “La industria en Bolivia”, ha dejado escrito lo siguiente: “La situación geográfica, y la política incierta de los reyes de España, durante el coloniaje, y de nuestros hombres durante la república, nos han alejado de los océanos, pero la naturaleza eterna compensadora de las ventajas y desventajas, ha puesto a nuestra disposición esos grandes caminos fluviales que nos abren paso hacia el Atlántico. Aprovechemos”.
En otra parte dice:
“Basta ver el mapa, para comprender cuales son las grandes vías nacionales, basta fijarse en los ríos, que unos por el Sud y otros por el Norte, marchan al Atlántico, basta examinar las distancias de las zonas y ciudades principales a los distintos puntos del Pacífico, y unir a estas observaciones la necesidad de unir nuestro territorio con los estados brasileños y argentinos, con el Perú, Chile y Paraguay, poniendo en comunicación los extremos de nuestro territorio con las regiones pobladas, para defendernos de esa segregación constante, que si no se previene puede reducirnos a los flancos del gran promontorio andino”.
Si Kramer hubiera sobrevivido dos años más, habría visto cumplirse parte de su previsiones con la segregación del Acre.
Cierto es que la segregación de ese rico territorio, se debe al factor social primitivo, que lo colonizó, el elemento brasileño predominante en casi la totalidad de sus habitantes, la diversidad de origen y de idioma, jamás pudo permitir que se amalgamaran y hermanaran con el elemento boliviano; para nacionalizarse.
Ese factor extraño influye tan decisivamente en la constitución de las nacionalidades, que el litoral boliviano del Pacífico, poblado en su mayoría por elementos chilenos, no pudo permanecer bajo la bandera boliviana.
Con las segregaciones de Cobija y el Acre, Bolivia bajo el punto de vista etnográfico, ha quedado purificada y reducida a sus factores afines; pero geográficamente, ha quedado encerrada entre su breñas y selvas.
De esta situación apremiante y desesperada, es de donde ha surgido la cuestión de abrirse paso a los mercados extranjeros y poner a Bolivia en contacto con el viejo mundo como condición esencial para definir su existencia de nación autónoma.
A propósito de este asunto de vital y trascendental importancia, es que ha nacido la diversidad de opiniones respecto al rumbo, que se debe dar a la vialidad ferroviaria que se pretende establecer.
Pero en realidad son dos solamente las opiniones encontradas: la de los pueblos occidentales de la región andina, partidarios de la construcción de líneas férreas como apéndices de las líneas extranjeras de Antofagasta y Puno; y la de los pueblos del Oriente y Noroeste de Bolivia, que gravitan hacia las hoyas platense y amazónica, como partidarios de la vía férrea que remate en los ríos Paraguay o Pilcomayo, afluente de aquel, porque esta vía será siempre libre de todo tutela extranjero. Advertimos sí que al decir pueblos, tomamos la palabra en el sentido de la mayoría numérica, puesto que en el interior hay cabezas pensantes decididas por la conveniencia del ferrocarril oriental.
Como del plan ferrocarrilero que adopte el Gobierno y las Cámaras Legislativas, pende el porvenir económico y político de Bolivia, con todas sus trascendentales emergencias, prósperas o atrasadas, es que nos permitimos condensar en este manifiesto, las ventajas que aportaría el ferrocarril de Oriente a Occidente, en lugar del plan inverso que germina en los pueblos del interior.
(En esta parte del Memorándum se hace una demostración numérica que fundamenta: I) las ventajas económicas del ferrocarril, II) Los productos que ofrece el Oriente como la región más rica de Bolivia. III) Mercados, Inmigración, Colonización; IV) Ventajas políticas del ferrocarril y V) Conclusión).
V) CONCLUSIÓN
Creemos que ya se ha demostrado suficientemente la importancia del ferrocarril oriental. Lo demás es cansar a nuestros lectores.
No son los departamentos del Beni y Santa Cruz los únicos que constituyen el Oriente boliviano, también forman parte de él los de Chuquisaca y Tarija. Si los departamentos de esos departamentos no han colaborado a los nuestros, serán responsables de sus actos ante la posteridad, como deben serlo también todos los que apoyen la construcción de ferrocarriles en el Occidente.
No hacemos una amenaza subversiva, muy lejos estamos de agregar más desgracias a nuestra desgraciada República. Los hechos se encargarán de comprobar nuestras afirmaciones, cuando el mal no tenga remedio. Cuando Bolivia agonice víctima de la política absorcionista de Chile y aún del Perú. No será suficiente la vida de unos cuantos egoístas, para pagar las miserias y desventuras de nuestra pobre patria. No lo deseamos, pero tenemos y prevemos que pueden cumplirse nuestros vaticinios.
No pedimos a nuestros compatriotas que nos traigan el progreso, como ha dicho un escritor sin sentido común. Tal vez ellos necesitan más de ese progreso que nosotros; el progreso vendrá paulatinamente, nosotros lo obtendremos con nuestros esfuerzos.
Pedimos ferrocarril, porque tenemos derecho a pedirlo, no para beneficio del Oriente, sino para el bienestar general de la República; porque nuestra conciencia y buena fe nos obliga a demostrar la verdad, descorriendo el velo provincialista que cubre los ojos de nuestros compatriotas del Occidente.
Santa Cruz, septiembre de 1904.
Redactores del Memorándum de 1904
Dr. Placido Molina Mostajo (1875-1970) Historiador, Poeta y Magistrado de la Corte Suprema de Justicia.
Dr. Angel Sandóval Peña (1871-1941) Jurisconsulto, escritor y explorador del Oriente. Fundó Roboré, Parlamentario, Munícipe, Prefecto y Presidente de la Corte Suprema.
Prof. José Benjamin Burela (1867-1937) Geógrafo, Botánico, Naturista y Escritor.
(Texto extraído del libro “Marcador de rumbos en la vida cruceña”. Boletín de la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos Nº 52, editado por el Sr. Angel Sandóval Ribera. Mayo de 2000).

avatares

Avatares, 400 años de lucha autonomista Cruceña

Nino Gandarilla Guardia


El 26 de febrero del 2003, por primera vez en la historia del Movimiento Cívico, un presidente del Comité Pro Santa Cruz manifiesta formalmente al país la centenaria exigencia de los cruceños de consolidar su propio Gobierno Departamental Autónomo.

Esta demanda geopolítica tiene su propia historia. No ha habido época e incluso década en que los habitantes de Oriente y Occidente no hayan protagonizado movimientos, de defensa los unos y de intentos de conquista los otros. Incluso antes de la llegada de los españoles, los Chané, primeros pobladores organizados en esta parte del continente, derrotaron al inca Guacané en sus pretensiones de ocupación; la relación de estos dos pueblos sólo pudo consolidarse a través del intercambio comercial (Sanabria).

Lo mismo ocurrió tras la llegada de los Chiriguanaes, pues unos 2.000 indios mantuvieron a raya la frontera con el enorme ejército de Guayna Kapac que intentaba sin éxito conquistar las sierras bajas cruceñas (Jisunú).

Esta conciencia geográfica es asumida, a través de los siglos, por todos los pueblos que han echado raíces en Santa Cruz. El primero fue el Capitán General Don Ñuflo de Chaves, de la corriente colonizadora del Río de la Plata quien, después de conocer la región y ver que Asunción se disminuía, emprende su propia iniciativa para fundar Santa Cruz de la Sierra y la gobernación de Mojos el 26 de febrero de 1561, a orillas del Sutó.

Para ello y para consolidar la nueva jurisdicción, realiza gestiones diplomáticas con Lima y con Asunción. Chaves tiene que disputar las tierras con Andrés Manso, de la corriente colonizadora del Perú, quien vino a una comarca ya conquistada por el General. Luego tiene que hacer prevalecer su autoridad sobre las de Asunción en tierra cruceña, durante el éxodo asunceno de 1564.

Bien claras fueron las aspiraciones autonomistas del fundador: “tendía a independizarse en lo posible de la tutela limeña teniendo consumada su emancipación respecto del simulacro gubernativo que desaparecido Irala, había quedado en Asunción” (Finot).

En 1568, a la muerte de Chaves (deja viuda, dos hijos y tres hijas), el pueblo cruceño en su primer acto de soberanía elige a Don Diego de Mendoza como gobernador. Contrariado el Virrey del Perú en noviembre de 1571 toma la decisión de reemplazarlo por Juan Pérez de Zurita. Santa Cruz se levanta contra el intruso, lo apresa y lo devuelve al Perú. Ante esta situación el Virrey Toledo intenta una acción punitiva contra los cruceños pero al llegar a las sierras bajas los chiriguanaes acaban con ella haciendo escapar al virrey.

Pasó el tiempo y comenzaron a llegar cartas amistosas del Virrey. Tiempo después, el oficial Salgado, partidario de Mendoza, fue colgado por orden del mismo monarca. Mendoza, invitado mañosamente a Potosí fue decapitado en esa ciudad; dos autoridades cruceñas que le acompañaban fueron colgados. Fue el primer mártir autonomista cruceño y su lucha quedó arraigada para siempre en el espíritu del pueblo, generación tras generación.

En octubre de 1580, el Virrey del Perú encomienda a Don Lorenzo Suárez de Figueroa la fundación de una ciudad paralela a Santa Cruz de la Sierra, pretendiendo suplantarla y acabar con su existencia. La ciudad fue fundada el 13 de setiembre de 1590 con el nombre de San Lorenzo el Real, orillas del Río Grande. El acta de fundación entre otras cosas dice: “Dicha jurisdicción, dijo que quitaba y quitó y apartaba y apartó de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra…”. Se mudó el 21 de mayo de 1595 a los llanos de Grigotá; el lugar era un verdadero vergel pero acechado por diferentes naciones de indios; era territorio chiriguanae, conquistado sobre los chanés.

Entretanto, Santa Cruz vivía su propia vida, “altiva siempre y sin perder su fervoroso espíritu municipal. Inútiles fueron las requisitorias del gobernador para que mudase de locación y viniera a integrarse con la nueva San Lorenzo…” (Sanabria).

San Lorenzo el Real no significaba nada para los cruceños, no sólo porque no querían someterse a sus autoridades sino porque su propia ciudad tenía un mayor desarrollo. “La fundación de Chaves se desarrolló y llegó a cubrir una extensión de un Km2 en sólo 45 años de vida, convirtiéndose en una de las principales de América Meridional. Ésta es la mejor prueba para negar sus traslados(…) Pudimos identificar unas cuarenta manzanas para doce calles cubiertas de casas, sin contar los arrabales y la aldea indígena (…) Santa Cruz había alcanzado mayor extensión en 45 años que San Lorenzo en 200 años..” (Cortés).

Aún así las autoridades insistieron en su traslado y en 1604 enviaron a Francisco de Alfaro, con órdenes de hacer prevalecer la autoridad de la Audiencia. Los cruceños finalmente accedieron el siguiente año, abandonando Chiquitos y “dejando expresa constancia de que no se trata de fundación nueva…” La mudanza se hizo 44 años después del establecimiento de Santa Cruz de la Sierra y 15 años después de haberse fundado San Lorenzo el Real. Probablemente se efectuó en los últimos días de marzo, según la costumbre, cuando ya había concluido la época de lluvias.

“Pero ya en ella, los hombres de la ciudad viajera negáronse a convivir con la comunidad ya existente de San Lorenzo el Real y concluyeron por establecerse, con sus instituciones y sus órganos de práctica y derecho, en el paraje denominado Cotoca” (Sanabria). Seguramente los lorenceños intentaron asentar a los cruceños en los suburbios de la ciudad e imponer su nombre y sus autoridades. Por ello la reacción.

Uno de los miembros del Cabildo de “Santa Cruz la Nueva”, asentada en Cotoca, era Francisco de Osorio de Chaves, nieto del fundador, por su hija mayor. Este es otro de los detalles que nos revelan la voluntad tradicional y conservadora de los cruceños de la época.

Durante 17 años vivieron las dos comunidades separadas, azotadas por la pobreza y la guerra; hasta que en 1621 el gobernador Nuño de la Cueva, con la ayuda de los padres jesuitas de ambos lados, realizan consultas y debates, logrando finalmente acuerdos en los que se respetaban de cada comunidad y cabildo, sus tradiciones y se procede a la ocupación de Santa Cruz sobre la ciudad de San Lorenzo.

Con los años los cruceños impusieron su nombre y sus autoridades; esta lucha pacífica y persistente seguramente duró unos 150 años. Sin embargo los resultados de la traslación fueron funestos; en Chiquitos habían dejado una ciudad de más de cuarenta manzanas, estable y segura, y en pocos años se encontraban en guerra y carencias. Las descripciones de pobreza de la época demuestran que Santa Cruz era un lugar para verdaderos conquistadores y no para señoritos en busca de comodidades.

Dice Sanabria que “como para dar pábulo a la altanería y arrogancia de sus gentes, el rey Felipe concedió a la ciudad el título de ‘Muy Noble y muy Leal’ juntamente con su escudo de armas propio, por cédula real dictada en la villa y corte de Madrid, el 7 de noviembre de 1636”. Dicho escudo tiene como elemento central es una gran cruz potenzada.

Pero la lucha geopolítica también se realizaba en la retaguardia. Desde el segundo tercio del siglo XVII, los “bandeirantes” intentaron ingresar al territorio cruceño, pero las constantes expediciones militares desde Santa Cruz detuvieron su avance; una de estas jornadas la protagonizó el teniente de gobernador Hernando de Loma Portocarrero, en la zona de Xarayes. Años más tarde hizo lo propio el maestre de campo Antonio de Carvajal por el lado de la comarca de Itatín.

En 1696 el gobernador José Robledo a la cabeza de una lucida hueste de cruceños, cuyo equipo y mantenimiento fue costeado por el vecindario, dieron con una “Bandeira” paulista en la flamante misión de San Francisco Javier y allí les inflingieron una tremenda derrota. Este fue el único contraste serio que tuvieron los famosos bandeirantes en jornadas que duraron siglos. Fue en territorio cruceño. En 1740 volvieron a entrar las bandeiras pero bastó para correrlas la noticia de que iba de Santa Cruz un cuerpo de milicianos.

Durante casi tres siglos de colonia Santa Cruz se desarrolló, defendió y subsistió por su propio esfuerzo, proveyéndose de los medios necesarios mediante la producción agrícola, ganadera e industrial, sin depender de Asunción, Buenos Aires, Charcas ni Lima. Nunca recibió una migaja de la plata de Potosí; comerció para ganarse sus recursos. Fundó y alentó el desarrollo de innumerables pueblos a lo largo y ancho de su territorio, explorando y colonizando con alto sentido humano. En la colonia se forjó el Modelo Cruceño de Desarrollo que conocemos hoy.

Las autoridades civiles y militares tenían que actuar conforme a lo que decidía el pueblo, de lo contrario el vecindario ponía remedio tomando enérgicas providencias. La corona proveía el cargo de gobernador a hombres de altos merecimientos y conocida figuración, acompañados de sus títulos. El alcalde y los principales funcionarios eran elegidos por el pueblo (Sanabria).

Dice Placido Molina Mostajo que la monarquía española, “en cuyos dominios no se ponía el sol, la mayor que se ha visto en este mundo, llegó a conceder a la gobernación de que tratamos, un escudo y un pendón, un cabildo municipal y tales privilegios, exenciones y títulos, que la constituyeron como una república dentro de la monarquía”.

Los cruceños también tuvieron un acontecimiento espiritual reivindicativo. Cuenta la historia que en el año 1785 tres peones encontraron la imagen de una virgen sobre un tronco y la llevaron al pueblo de Cotoca para venerarla. Santa Cruz desde su fundación no tenía patrono sino Patrona, era la Virgen de las Mercedes, por lo tanto la Virgen de Cotoca, representaba un retorno espiritual, justo en el lugar donde estuvo asentada la ciudad cuando vino desde la añorada capital vieja de Chiquitos. Desde entonces hasta hoy, los cruceños de todo el Oriente vuelven a adorar a su Patrona en multitudinarias romerías, habiéndole construido un santuario en 1932.

Por su parte, el Ejército Cruceño hacía un servicio constante; se caracterizó por su valentía a niveles superiores. El gobernador Viedma en 1788 así describía a sus hombres: “Son de buena estatura y robustez, muy sufridores de trabajos, inclinados al manejo del arma, fieles y leales vasallos al Rey, obedientes a cuanto se les manda por sus superiores; en todo el Perú no se encontrarán mejores soldados. Las expediciones contra portugueses, indios chiriguanaes y de la pasada rebelión, dan buen testimonio de esta verdad”.

Mariano Zambrana asegura que “en la época del Gobernador Viedma y del subdelegado coronel Seoane de los Santos, contribuyó Santa Cruz con subsidios pecuniarios al sostenimiento de esa heroica Legión de Voluntarios Patricios que después de las refriegas sangrientas durante dos días en las calles de Buenos Aires, triunfó definitivamente sobre la segunda invasión inglesa que comandaba Whitelocke. Y es sabido que esa Legión de Patricios al mantener en 1809 (bajo las órdenes del coronel Cornelio Saavedra) la autoridad del virrey Liniers contra las pretensiones del partido español, apoyaba y sostenía la causa de la Independencia; y es muy sabido también que los tres batallones de que se componía esa célebre Legión, en 1810 sirvieron de base para formar los ejércitos patriotas que cubrieron de gloria inmortal a la América del Sur”.

España tenía grandes problemas en Europa y las colonias habían sido abandonadas. La política criolla en América se calienta y rápidamente se torna en lucha patriótica.

Fue así que atendiendo al llamado de las demás colonias del continente y avivando siempre su espíritu autonomista, Santa Cruz responde por primera vez en agosto de 1810 con un movimiento realizado en el fuerte de Membiray de Cordillera, promovido por el Capellán José Andrés de Salvatierra, el mismo que tiene su desenlace más importante con la toma de la plaza cruceña el 24 de setiembre del mismo año comandada por el Cnl. Antonio Suárez. Se constituyó una Junta Gubernativa autónoma que rápidamente reportó la acción a las provincias del Río de la Plata.

Pocos meses después el Cnl. José Miguel de Becerra retomó la plaza asumiendo las funciones de gobernador que le había acordado el Brigadier Goyeneche, jefe del realismo en el Alto Perú.

En marzo de 1813, el Cnl. Antonio Suárez vuelve a tomar Santa Cruz a favor de la patria. Meses después, el 24 de setiembre, llega a la ciudad con título de gobernador el porteño Cnl. Ignacio Warnes quien se encarga de organizar el ejército patriota y lo financia con recursos otorgados por el vecindario. Llega acompañado de 25 hombres entre los que estaba el destacado militar cruceño José Manuel Mercado.

Días después, el 26 de setiembre se realizó la elección de diputados al Congreso de las Provincias Unidas del Río de La Plata, siendo elegidos el Cnl. Antonio Suárez y Don Cosme Damián Urtubey. Este último, era esposo de la Sra. María Carmela Seoane, hermana del abogado.

El 25 de mayo de 1814 Warnes y sus cruceños libran la batalla de la Florida, junto al Cnl. Álvarez de Arenales. La victoria fue contundente y aseguró el régimen libertador para Santa Cruz y las provincias del Río de la Plata. Ambos caudillos son ascendidos a generales por Decreto del 9 de noviembre de 1814, firmado por el Supremo Director de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Warnes desempeñó un gobierno autónomo, sin dependencias de Buenos Aires, ni del Perú. Su Republiqueta era estratégica para la avanzada hacia el Alto Perú y para la resistencia rioplatense. El pueblo cruceño lo apoyaba. Sin embargo, los altos mandos militares cambiaron y con ellos se pretendió reemplazar al gobernador de Santa Cruz, justo cuando emprendía marcha contra los realistas guarnecidos en Chiquitos. Junto a su Estado Mayor tomó la decisión de continuar y obtuvo la victoria de Santa Bárbara el 7 de octubre de 1815.

Mientras Warnes se encontraba en Chiquitos, el nuevo gobernador Santiago Carreras es victimado en Santa Cruz de la Sierra. Se atribuye esta rebelión al Batallón Pardos Libres, creado por Warnes y a quienes Carreras habría humillado y disuelto.

El pueblo proclamó a Warnes como único gobernador, ahora legitimado de manera soberana por voluntad popular. Mientras llegaba de Chiquitos, restituyeron los poderes interinos al Cnl. José Manuel Mercado, principal hombre de confianza del caudillo rioplatense-cruceño.

A su regreso Warnes se dedicó a levantar el ánimo del pueblo y del ejército cruceño. En aquel mismo tiempo, el General de los ejércitos del Alto Perú, Don Juan Ramírez de Orozco, dispuso que el Cnl. Francisco Javier de Aguilera se dirigiera a Santa Cruz, quien luego de vencer los obstáculos que le puso el vecindario de Vallegrande, sale con sus disciplinadas y veteranas tropas.

Warnes necesitó entonces avivar más el patriotismo cruceño. “Recurrió entonces a un expediente que había de darle los mejores resultados. En discursos pronunciados en las calles y proclamas que mandó distribuir profusamente, hizo ver al pueblo que se acercaba una invasión de gentes de la montaña, a quienes titulaba de naturales enemigos, y de que era llegado el momento de defender la propia tierra a costa de cualquier sacrificio…” (Sanabria). Semanas después, Warnes pudo ver el resultado de su convocatoria, palpando el heroísmo cruceño en su máxima expresión.

Componían el temible ejército realista, el batallón Fernando VII, el Talaveras de la Reina, dos divisiones cochabambinas y dos piezas de artillería, haciendo un total de 1.600 hombres. El Ejército Cruceño componíase de poco más de 1.000 hombres distribuidos en las tres armas: la Caballería al mando del Cnl. Mercado, la Infantería al mando del comandante Saturnino Salazar y el comandante Rocha dirigía la artillería, una parte de la fusilería estaba integrada por unos 300 jóvenes de lo más selecto de la juventud cruceña.

El 21 de noviembre de 1816 se libró la famosa Batalla del Pari; la más sangrienta que hubo en la guerra de la independencia americana. Sólo 200 hombres sobrevivieron del ejército realista y unos 350 de las fuerzas patriotas.

Cuando el Cnl. Mercado había vencido a la caballería cochabambina y la perseguía, Warnes conseguía la victoria en el Pari y dirigía sobre la línea de fuego; pero el Cnl. Aguilera esperó esta situación y ordenó el disparo de cañón sobre su caballo. Fue el final del Libertador cruceño-rioplatense, que había sostenido la Republiqueta de manera autónoma, sin dependencias de Buenos Aires, ni del Alto Perú. Pero la lucha continuaba.

Mientras Aguilera logra tomar la plaza cruceña, Mercado reúne poco a poco a sus soldados y luego se refugia en el fuerte de Saipurú (Cordillera). Desde allá dirige las constantes incursiones y tomas sobre la plaza de Santa Cruz. Una de las más destacadas fue la de la noche buena de 1818, cuando el valiente “Colorao” irrumpió de improviso y ocupó la ciudad con su gente.

Durante esa época Aguilera, cruceño – realista, si bien era aliado del Gral. Olañeta, jefe del ejército realista del Alto Perú, siempre mantuvo su territorio independiente y actuaba sobre todo su entorno. Cuando el Mariscal Sucre, al mando del Ejército Libertador, realiza negociaciones con él, su respuesta deja expresamente establecida su posición autonomista.

En ese estado de cosas, el 26 de enero de 1825 las tropas de Aguilera se amotinan en Chilón y lo toman preso, pero dirigiéndose al fuerte de Saipurú, donde se encontraba el Cnl. Mercado, logra escapar y se dirige a Vallegrande; allí es apresado nuevamente el 12 de febrero.

Mientras tanto, Mercado marcha a Santa Cruz y el 14 de febrero toman la plaza, junto al capitán José Manuel Baca (Cañoto) y el comandante Marceliano Montero a la cabeza de un piquete armado y los vecinos patriotas entre los que se hallaban el Dr. Antonio Vicente Seoane, Antonio Suárez, Nicolás Cuellar, José Reyes Oliva, José Ignacio Méndez y José Vicente Suárez. Es proclamado gobernador el Jefe de los Patriotas Cnl. José Manuel Mercado.

Al día siguiente, el Cabildo de la ciudad se reúne y elige al cabildante Don Juan Manuel Arias como primera autoridad de la Republiqueta. El Mariscal Sucre decide sustituirlo por el comandante Francisco María del Valle (de las tropas de Colombia), con el título de “Comandante en Jefe de los departamentos libres de Santa Cruz”. Mas adelante, en marzo, toma la decisión de enviar a un coronel nacido en las provincias del Río de La Plata, alistado en las tropas de Colombia. Luego, en diciembre, Simón Bolívar envía a un libertador cruceño: el General José Miguel de Velasco, como “Presidente del Departamento”.

El 9 de febrero se había emitido el Decreto firmado por Sucre convocando a la constitución de la nueva república altoperuana. Por su parte, el Congreso argentino, el 30 de abril emite una ley que en su artículo 4to. dice: “Aunque las cuatro provincias del Alto Perú han pertenecido siempre a este Estado, es voluntad del Congreso General Constituyente que ellas queden en plena libertad para disponer de su suerte según crean convenir mejor a sus intereses y felicidad.”

Las cuatro provincias altas eran: La Plata (Chuquisaca), Cochabamba, La Paz y Potosí. Sin embargo el Mariscal Sucre habría convenido con el Dr. Casimiro Olañeta convocar a cinco provincias, incluyendo a Santa Cruz.

Para entender la influencia de Casimiro Olañeta, se debe acudir a la sentencia del Príncipe de las letras bolivianas Don Gabriel René Moreno que lo califica como “Padre de Bolivia”. Entre Seoane y Olañeta habían muchas coincidencias, aparte de haber sido doctores de Charcas, junto al vallegrandino Dr. Vicente Caballero. Ambos eran “dos caras” en la máxima potencia: Olañeta había traicionado a su tío y Seoane había traicionado a su propio padre.

Seoane no aprovechó el movimiento de febrero para hacerse cargo de la gobernación, como lo hizo en 1810, esta vez tenía ya sus proyectos en dirección de una diputación, de acuerdo a los planes de su colega Olañeta. En abril se reúnen los políticos de la ciudad y junto al Cabildo manejado por Ignacio Méndez eligen a Seoane y su amigo Vicente Caballero como diputados, por Santa Cruz y Vallegrande.

Cordillera, Mojos y Chiquitos, tuvieron patriotas civiles y militares para defender la libertad y para proclamarla, pero teóricamente “por el hecho de que los grandes partidos de Cordillera y Chiquitos no tenían un solo hombre que pudiera ser encontrado con requisitos para la investidura de diputado…”, el vasto Departamento sólo envió a dos (Arnade). El Jefe del Ejército Cruceño, Cnl. José Manuel Mercado, asistió simplemente como invitado de Sucre.

El 5 de abril de 1825, el Presidente del Departamento Francisco M. del Valle envía una carta a Charcas, que reprodujo Plácido Molina Mostajo:

“A las 8 de la noche se sublevó la tropa (…) diciendo a voces que no quieren nada de Colombia ni el que los mandase jefe dependiente de las órdenes del E. S. Libertador” Seguidamente informa que los presos se los llevan a Santa Cruz y su comandante general es Don Miguel Dávila.

El cabildo, el 14 de abril emite un “pliego de instrucciones”. Este documento en su artículo No. 20, tiene unas “dudas”, con respecto al decreto del 9 de febrero, en su artículo. 14º que indica que “las credenciales de los diputados serán firmadas por todos los electores…” Debido a ello, el 1ero. de agosto de 1825 la Asamblea “realizó su primera sesión secreta porque las credenciales de los delegados ausentes por Santa Cruz habían sido observadas y existía una acusación de que ellos habían sido electos por fraude”, pero no se adoptó ninguna resolución (Arnade).

Cuando los oficiales patriotas al mando del comandante José María Ramos y el asistente de Mercado, Juan Manuel Melgar, llegaron de Cordillera no fueron tomados en cuenta por quienes ostentaban el poder. Melgar fue enviado a la frontera con Brasil a cumplir servicios lejos de sus comandantes (Durán Canelas).

Los “dos caras” cruceños toman todas las previsiones políticas y el 27 de mayo envían una carta al Gral. Arenales, Jefe del Ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a través de la cual le abundan en elogios y finalmente le comunican que Santa Cruz está enviando representantes a la Asamblea de Oruro. Con ello, legalizan lo de la “quinta provincia” convocada por Sucre. Encabeza la firma José Ignacio Méndez.

Sanabria dice: “Seoane, altoperuanista convencido por razones intelectivas y por razones materiales, hizo vehemente acción de altoperuanismo…”

Seoane, principal usurpador del sitial de Mercado, se incorporó a la asamblea el mismo 6 de agosto por la tarde, sin contribuir ni deliberar nada y su amigo Vicente Caballero, llegó recién el día 9 y lo hicieron firmar el acta. “Treinta de los cuarenta y ocho diputados eran graduados en la Universidad de San Francisco” y “puede suponerse que de los diez y ocho diputados no graduados es posible que unos pocos también hubieran estudiado en la Universidad…” En medio de ella, dice Arnade, estuvieron “dos caras tales como Casimiro Olañeta, Manuel María Urcullu, Angel Mariano Moscoso y José Mariano Serrano. Casi todos los otros diputados eran gente oscura que era desconocida en los anales de la guerra de la independencia y quienes probablemente estaban subordinados a los deseos de los dos caras…” (Arnade).

Aguilera había logrado fugar y contactarse con Sucre, para luego instalarse por algún tiempo en Cochabamba. Allí, en sus momentos de absoluta soledad y desilusión, quien en su tiempo luchó con ferocidad contra los patriotas, se inspiró en textos de “los cinco tomos de la historia política de los reinos ultramarinos, de un autor apellidado Luque” y decidió enviar al mundo y a los siglos su último mensaje, en medio del imperio de los tránsfugas.

“El 26 de octubre de 1828, después de tres años de que Aguilera no daba señales de vida, la población Vallegrandina amaneció sorprendida con la noticia de que éste se había apoderado de la ciudad esa madrugada intimando la rendición del prefecto Anselmo Ribas” y restituyendo la vigencia de la corona española, bajo los principios con los que se había iniciado en la vida militar. Después de un breve combate logró fugar ileso pero fue delatado y fusilado.

Toda la América estaba sumergida en el mismo fango. Sucre es traicionado y asesinado el 4 de junio de 1830, en las montañas de Berruecos (Colombia, su patria). Francisco María del Valle fue fusilado en Santa Cruz, el 27 de marzo de 1831 por organizar un levantamiento para declarar la independencia de las provincias de Santa Cruz, esta vez de la caótica y corrupta nueva república anarquizada por el demagogo Olañeta, enemigo de Bolívar.

En los primeros años de la República, el libertador cruceño Gral. José Miguel de Velasco, intentó varias veces controlar la situación con acciones militares y administrativas que fueron de profundo espíritu democrático. Fue 4 veces presidente de la República, pero a pesar de que contaba con todo el apoyo del pueblo cruceño y simpatía de los bolivianos, siempre tuvo quien le ofenda y le arrebate el poder.

Como un acto de justicia histórica, en 1834, los dos próceres de la independencia, Antonio Suárez y Andrés Salvatierra, junto a Lorenzo Moreno son elegidos Senadores de la República, durante la presidencia de Andrés de Santa Cruz. Los cruceños envían a sus mejores hombres para tales funciones de Estado.

En 1838 Suárez acepta las funciones de Prefecto del Departamento, que el gobierno central le ha confiado. La ejerce hasta mediados de 1839 en que, triunfante la revolución del general José Miguel de Velasco, es reemplazado por el ciudadano D. Francisco Bartolomé Ibáñez, primo y cuñado del general victorioso.

El Ejército Cruceño, ante la invasión peruana de 1841, fiel al compromiso del 6 de agosto de 1825, envía a sus mejores soldados para defender la independencia. Destacó en la batalla el Cnl. Agustín Saavedra y el Escuadrón Cazadores a órdenes del Teniente Coronel Marceliano Montero y los soldados cedidos patrióticamente por Velasco, fueron quienes determinaron la victoria boliviana.

La historia boliviana se olvidó de los héroes cruceños. El poder iba y venía. Santa Cruz comienza a darse cuenta del error de haberse asociado con las provincias altas, pues sólo era utilizado por los gobiernos de turno como lugar de destierro para sus enemigos y delincuentes políticos.

El 18 de noviembre de 1842 fue creado el Departamento del Beni. En 1847 el caudillo Francisco Bartolomé Ibáñez depuso al prefecto Gral. Rodríguez Magariños y asumió el Gobierno Departamental proclamando al Gral. José Miguel de Velasco como presidente. No fue posible.

La situación en Santa Cruz, dentro de Bolivia, se debatía entre la esperanza de que las cosas mejoren y los permanentes desengaños. Siempre tratando de involucrarse en la política nacional, el departamento era marginado del poder y del desarrollo. Hasta que en 1864 el Prefecto de Santa Cruz Dr. Tristán Roca prepara las condiciones para una revolución regional: inaugura el periódico “La Estrella del Oriente”, crea la bandera cruceña y escribe el primer Himno cruceño, en una versión que desde su primera estrofa anuncia el camino a seguir: “A las armas valientes cruceños / al combate entusiastas volad…”· El 28 de diciembre de ese año, Roca levanta al pueblo cruceño negándose a reconocer al gobierno del tirano altoperuano Melgarejo. Convoca a elecciones y organiza su ejército.

Roca es exiliado y se refugia en Paraguay para preparar nuevos movimientos, sin embargo muere antes de su objetivo.

Melgarejo asume el gobierno y hace del país un verdadero festín de la corrupción y la violencia. Brasil acreditó como diplomático a Felipe Lopes Netto, “quien en menos de un mes, el 27 de marzo de 1867, suscribió el tratado más ominoso que registran los anales hispano americanos.

Por ese tratado el Brasil ganó mas de 300.000 Km2; cerró a Bolivia la salida al Madeira, libre de sus saltos y rompientes y se llevó toda la márgen derecha del río Paraguay, dejando al país sin las salidas naturales que habían heredado de España y que el propio Portugal había reconocido en tratados solemnes” (Vásquez).

A la fuerza, tiempo después, el tirano hace aprobar el tratado por el Congreso. Fue así que, en 1868, nuevamente el pueblo cruceño protagoniza movilizaciones contra el gobierno central y el prefecto Cnl. Ignacio Castedo hizo causa común con su gente.

Un documento con las firmas de casi dos centenares de intelectuales y representantes de familias cruceñas, con el título “Al gobierno al Congreso i a la Nación”, emitido el 23 de setiembre de 1868 dice: “Vino a sorprendernos el tratado de límites con Brasil, cuyo articulo 2º frustra nuestras risueñas esperanzas, despojándonos de varias y muy extensas, al par de que ricas porciones de territorio, dejándonos sin puertos propios y sujetando del todo nuestro comercio y nuestra frontera a discreción del poderoso Imperio, cuyas usurpaciones y tendencias absorbentes se pretende legitimar (…) ¡Marcado egoísmo de un lado y ligereza e imprevisión del otro!”

Sin lugar a dudas, fue un atentado directo contra la economía y el futuro de Santa Cruz. Pero paralelamente el emprendimiento cruceño continúa y no se rinde. El 10 de noviembre de 1875, Don Miguel Suárez Arana funda un pueblo en la bahía de Cáceres denominado “Puerto Suárez”, iniciativa que estaba acompañada de un enorme proyecto que permitió abrir una ruta de navegación por el río Paraguay, hacia el Atlántico. Con sus propios recursos construyó caminos y estableció puestos fronterizos. Bolivia también olvidó este proyecto hasta hoy.

Pero a pesar de los movimientos y emprendimientos cruceños, las cosas no cambian en Bolivia y menos en Santa Cruz. A comienzos del año 1875, el Dr. Andrés Ibáñez a la cabeza de grupos armados intenta tomar la plaza de Santa Cruz. Encontrándose preso el 1ero. de octubre de 1876 hizo amotinarse a los gendarmes que lo custodiaban y el Cnl. Ignacio Romero al intentar sofocar la revolución “Igualitaria” fue victimado. Al día siguiente, un comicio popular proclamó a Ibáñez como Gobernador.

En el mes de diciembre del mismo año, Ibáñez organiza una Junta de Gobierno Federal, la cual encabezó y estuvo integrado por los señores Urbano Franco, Simón Alvarez y Santos María Justiniano.

El Gobierno Federal de Santa Cruz desarrolló su administración durante cinco meses en medio de la amenaza centralista. Finalmente el gobierno boliviano envía una fuerte división al mando del Gral. Villegas, cuyo número y armamento oficial superaban al Ejército Federal provocando su repliegue a Chiquitos. El 1ero. de mayo de 1877 Ibáñez, el revolucionario federalista-igualitario es fusilado junto a sus fieles seguidores en la frontera con Brasil (Chiquitos).

Dos años después Bolivia pierde la guerra del pacífico. El poder central había tenido una reacción militar rápida y prepotente contra Santa Cruz, pero al poco tiempo cayó con manos corruptas y traidoras ante las tropas y la geopolítica chilenas. Es más, cuando el gobierno envía un representante para responder con la “no rendición” a los invasores chilenos, eligen al Comisionado Menacho, cruceño, que fue desaparecido por el enemigo y olvidado por la historia boliviana. El mar boliviano era vendido por los traidores altoperuanos y por ello no llegaban las tropas de refuerzo a la Batalla del Alto de la Alianza.

Pero el Ejército Cruceño puso la cara por el país. Se había reagrupado organizando su cuerpo de caballería denominado “Escuadrón Velasco”, con un efectivo de más de trescientas plazas equipadas por el propio vecindario y al mando del Cnl. Héctor Suárez Velasco. Las matufias del estado altoperuano hicieron que en Tacna se disuelva el flamante escuadrón y sus tropas pasaron a engrosar la unidad llamada “Libres del Sur”. La historia oficial dice que los Libres del Sur era integrado por “jóvenes voluntarios de Chuquisaca y Potosí”. Nuevamente Bolivia ignoraba el sacrificio y la sangre cruceña.

Durante la contienda el cruceño Cnl. Miguel Castro Pinto, Jefe de los Libres del Sur, comandó el centro de la línea de batalla, fue abandonado por Bolivia y prisionero de los invasores. Luego también fue olvidado por la historia. Destacaron los médicos cruceños Bailón Mercado y Zenón Dalence, la valiente enfermera cruceña Ignacia Zeballos auxilió a los heridos, siendo la única mujer en el lugar de la batalla. Los cruceños seguían cumpliendo con su compromiso de 1825, la flor y nata de su juventud entregó su vida en Ingavi y en el Pacífico, pero el poder central los ignoraba.

La resistencia cruceña se debilita por algunos años, pero Bolivia continúa su escandalosa historia de corrupción centralista. En todo el Oriente se asume la causa Federalista y durante la Asamblea Nacional de 1890 los representantes del departamento Beni se pronuncian a favor del sistema Federal para Bolivia.

Un año después, el 2 de enero de 1891 los coroneles Domingo Ardaya, José Domingo Avila (Presidente y Vicepresidente), Don Augusto Toledo y los ciudadanos Moreno y Bustillos, tomaron el cuartel de la guarnición militar proclamando el Gobierno Federal de Santa Cruz; fue nombrado Secretario General el Dr. Jerónimo Otaso.

Se dictan todas las medidas administrativas del caso, incluyendo la organización de una Guardia Nacional, y “el ejército con un batallón de infantería, tres regimientos de caballería y una brigada de artillería”. Se creó el Banco Oriental con su respectiva emisión de moneda.

“La Junta Gubernativa Federal del Oriente empezó la proclamación de la federación en todas las provincias del departamento, encontrando el apoyo de Chiquitos y Cordillera. Las consignas eran ‘Federación o Muerte’ y ‘Viva la Federación’. El prefecto del departamento Horacio Ríos, huyó a Samaipata y desde allí pidió ayuda al gobierno de Aniceto Arce” (Peña). La revolución federal cruceña fue reprimida.

El 10 de abril de 1899, el Gral. José Manuel Pando gana la Guerra Federal en La Paz, para luego traicionarla en la Convención Nacional de Oruro; estableció la Sede de Gobierno en su departamento natal. Bolivia continúa su camino de corrupción y despotismo; Santa Cruz se rebela constantemente buscando su autonomía pero recibe la furia de las armas. El glorioso Ejército Cruceño ya había sido disuelto sistemáticamente, por el nuevo orden de cosas dentro del Estado boliviano.

Pero el 11 de octubre de 1902, un nuevo ejército camba defiende la soberanía nacional en otro punto geográfico abandonado por el corrupto y miope Estado boliviano. La gloriosa Columna Porvenir, integrada en su totalidad por orientales, al mando de Don Nicolás Suárez –que con sus propios recursos la creó y adiestró- recuperó Bahía, hoy Cobija, Capital del Departamento Pando. Los refuerzos bolivianos no llegaron a la contienda.

“El 17 de noviembre de 1903 se firmó en Petrópolis el tratado de este nombre en virtud del cual Bolivia cedió toda esa rica región a cambio de mínimas compensaciones territoriales y de una entrega de dos millones de libras esterlinas” (Vásquez).

El persistente pueblo cruceño continúa la lucha y en los primeros años del siglo XX protagoniza nuevas manifestaciones cívicas. El proyecto cruceño, postergado desde 1825 ahora se concentra en sus intelectuales. En julio de 1903 se organiza la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos de Santa Cruz. Un año después la flamante institución emite el “Memorandum” dirigido a la nación, donde se establecen todas las pautas para el desarrollo del Oriente y la importancia de su integración con el sistema nacional a través de un ferrocarril.

En su introducción el documento dice: “Cierto es que tenemos el órgano regular de nuestros representantes que hemos enviado al Congreso para que aboguen por los intereses del Oriente y Noroeste de Bolivia; pero una larga y dolorosa experiencia de más de 70 años, nos ha persuadido de que los pueblos occidentales de la región andina, cuyos intereses son más o menos solidarios entre sí, no toman en cuenta los intereses y el progreso de los pueblos orientales, que bien comprendido, son los intereses más importantes, para el bienestar general de la Nación, y la mayoría parlamentaria del Occidente, ahoga las opiniones de la minoría del Oriente”.

Advierten también sobre la ocupación paraguaya en territorio cruceño desde siglo pasado: “El solo hecho de la ocupación paraguaya en territorio netamente boliviano, demuestra la indiferencia con que los gobiernos de Bolivia han mirado los intereses del Oriente”.

Aparentemente sólo los cruceños se ocupaban de los verdaderos intereses de la nación, pues en 1904 el gobierno boliviano firmó el “Tratado de Paz, Amistad y Límites con Chile, por el cual Bolivia cedió a perpetuidad el Litoral perdido en la guerra del pacífico”. Al igual que en la guerra, este tratado tuvo la resistencia de los senadores cruceños Pablo E. Roca y Pedro Ignacio Cortés.

Comienza una gran Revolución Intelectual que durante cincuenta años pelea a través de libros, periódicos e instituciones. Bolivia sumaba su deuda externa y los recursos aún no llegaban al Oriente. Santa Cruz exige la construcción del Ferrocarril oriental con los recursos del tratado de Petrópolis, buscando integración y los políticos altoperuanos responden con acusaciones de separatismo: “Santa Cruz sería un Panamá para Bolivia; una vez que los cruceños tuviesen ferrocarril, se independizarían”, afirmaban.

Y continúan las movilizaciones cívicas; en 1910, el líder cruceño Dr. Udalrico Zambrana encabeza las manifestaciones populares. El estado nacional continúa su geopolítica altoperuanista y en febrero de 1912 una parte del territorio cruceño es despojado para anexarlo al Departamento de Chuquisaca.

La iniciativa privada responde con fe en el Oriente. En 1915 se organiza la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz. En 1917 el diputado Luis Lavadenz junto a los empresarios Adolfo Gandarilla Ledesma, Aquiles Jordán y Castor Franco constituyeron una sociedad para explorar los yacimientos petrolíferos de la región, iniciando con sus propios medios lo que sería el futuro de Santa Cruz y de Bolivia. Más adelante venden sus derechos a la compañía norteamericana “Richmond Levering” quienes realizan mayores inversiones y comprueban la existencia de petróleo desde el Pilcomayo al Yapacaní” (Gandía). Pero solo era el inicio, pues la postergación cruceña continuaba.

En abril de 1918 la juventud cruceña se organiza para la lucha. Los líderes Alfredo Jordán, José Saucedo, Leónidas Penacho y Juan Felipe Vaca organizan el primer directorio del “Centro Juvenil de Acción Orientalista”.

En febrero de 1921, después de tres años de lucha cívica e intentando participar en la democracia boliviana, se anunció la transformación de la Acción Juvenil Orientalista en Partido Regionalista, con la jefatura de Cástulo Chávez y Eduardo Peña Landívar. Participaban también Celso Castedo y Juan Felipe Roca. Era un movimiento de principios autonomistas.

En junio, los estudiantes de Primaria, Secundaria y de Derecho, realizan periódicas marchas de protesta con el grito de guerra “Ferrocarril o Nada”. Liderizaba el movimiento el presidente de la Federación de Estudiantes Daniel Antelo.

Por su parte, el 10 de julio del mismo año, el Dr. Udalrico Zambrana continúa las luchas cívicas organizando en Cabildo Abierto el Comité de Defensa de los Intereses del Oriente. Este movimiento llegó a proclamar la independencia de Santa Cruz a fines de 1921, en una concentración popular que eligió un gobierno provisorio. Fue resistido por el gobierno central.

En este movimiento también participó el líder cruceño Carmelo Ortiz Taborga, quien fue elegido para leer el pliego del Concejo Municipal ante el gobierno central. Más adelante escribió el libro “Cimiente que no muere”, cuyo contenido era independentista. Fue exiliado por sus ideales.

La actitud déspota de la rosca política centralista colmó la paciencia cruceña por ello se generalizó el ultimátum: “Ferrocarril o Nada”. Si bien se ha interpretado de muchas formas el concepto, al punto de afirmar que “nada” era una especie de resignación al suicidio, la circunstancias de la época y la lectura histórica de los acontecimientos indican que Nada era NADA con una Bolivia que no quería integrarse con el Oriente; en otras palabras: Independencia.

Tres años después, el 1ero. de julio de 1924, el Dr. Saldaña León encabezó un nuevo movimiento emancipador, en compañía de Don Alfredo Ortiz, Don Enrique Banzer, Dr. Juan Felipe Roca, Dr. Cástulo Chávez y el Dr. Rómulo Saldaña. El Jefe de las fuerzas militares fue el Tte. Jacinto Reque Terán. La Junta de Gobierno la presidía Pablo E.Roca.

En 1925, a 100 años del compromiso cruceño con la república de Bolivia, se extrae crudo en la región. Con la era del petróleo Santa Cruz comienza a tomar interés de parte de todos sus vecinos, incluyendo los andinos; pero aun no llegan ni el ferrocarril ni las inversiones. El nacionalismo -o independentismo- cruceño, alimentado por el centralismo déspota, se convierte en histeria para los andinos y en avaricia para los países vecinos.

Cansados los cruceños de presionar al Estado, sin respuesta, deciden atraer los ojos de la comunidad internacional. En 1927 se organiza el Touring Club Oriental quienes se plantearon promover el turismo regional. Para este fin Don Antonio Velasco realizó una colección completa de fotografías de Santa Cruz, las cuales fueron enviadas a todas las embajadas bolivianas. Asimismo, filmó la primera película cinematográfica del oriente boliviano, la cual fue exhibida en Inglaterra.

El 5 de diciembre de 1928, las advertencias de la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos de Santa Cruz, hechas en el Memorandum de 1904 y la nula respuesta del Gobierno Central tienen su desenlace. Sorpresivamente fuerzas paraguayas atacan el fortín Vanguardia en el Noreste del Chaco, con bajas en ambos bandos y la respectiva respuesta sobre el fortín paraguayo Boquerón. Esta provocación fue el inicio de las tensiones que desencadenaron la guerra en 1932.

Durante la Guerra del Chaco, por órdenes del gobierno central, los cruceños son llevados a primera línea, igual que en Ingavi y en el Pacífico. Situación que llevó a los militares cruceños a destacarse como los mejores soldados y, al vecindario cruceño, en luto general.

Afirman algunos autores que se pretendía exterminar la población masculina de Santa Cruz, pues en el plazo de tres meses fueron ejecutados más de 200 soldados cruceños, por las armas bolivianas, bajo el supuesto delito de espionaje. En cada casa cruceña se velaba un hijo, un hermano o un padre.

A pesar del incentivo político y bibliográfico por parte de ideólogos paraguayos y argentinos, en plena guerra los cruceños asumieron el papel más leal con la Bolivia que provocó el conflicto y abandonó a sus gentes. El pueblo cruceño y sus líderes no accedieron a ninguna propuesta de anexionismo ni de separatismo por parte de los vecinos; pues todas ellas tenían una tendencia a ceder territorio cruceño al invasor. Santa Cruz apostó una vez más al compromiso de 1825.

Destacaron muchos militares cruceños y la historia nuevamente los olvidó, pues ningún niño boliviano conoce sus nombres. Por su enorme brillo resplandeció la figura del Tte. Germán Busch Becerra quien fue Presidente de la República. Asimismo, por su flamante dignidad militar y civil se conoce en Santa Cruz de la Sierra el nombre del héroe de la guerra del Chaco Gral. Froilan Calleja Castro.

Bush, después de haber penetrado las trincheras de Boquerón, al inicio de la guerra, continuó una brillante actuación. “Su valor a prueba y pericia en las lides entre el bosque cerrado y la planicie rasa fueron día a día acrecentando su fama. Comandaba el 5to. Regimiento de caballería con el grado de capitán y su actuación con éste le hizo acreedor a distinciones y ascensos. En la última etapa de la campaña llegó a la jefatura del Estado Mayor General y ganó ascendiente pleno, así entre militares como entre criollos” (Sanabria).

Después de la Guerra del Chaco surgió nuevamente el Partido Orientalista, sin embargo poco se conoce de su accionar en la política. Desde los igualitarios, era el tercer partido regional creado en Santa Cruz.

Las cosas no podían volver a lo mismo. Se organizó la Legión Oriental de Excomabientes, integrado por soldados y trabajadores. En 1936 se levanta Santa Cruz a la cabeza del Tcnl. Froilán Callejas Castro, apoyando al nuevo gobierno militar del Cnl. David Toro, cuyo principal aliado fue el Teniente Coronel Busch.

El movimiento tuvo las características autonomistas que la fuerza de la historia exigía, se tomó el control del departamento nombrando un nuevo Prefecto y las principales autoridades. Nuevamente la rosca andina acusó de separatismo al movimiento y envió sus negociadores.

Se firmó un acuerdo en el que se reconocía la autonomía de la Universidad cruceña, la necesidad de concluir el ferrocarril a Cochabamba y el principio de que “el Prefecto del departamento siempre sea cruceño…”

En febrero de 1937 se organiza la institución denominada Centro Amigos de la Ciudad, cuya estructura intenta atender las innumerables deficiencias urbanas, a través de comisiones técnicas, pero no contaba con recursos económicos para el efecto.

Las cosas no cambiaban en el país y fue así que el 14 de julio de 1937 el Jefe de Estado Mayor del Ejército asume el poder. La gallarda figura del Teniente Gral. Germán Busch iluminó al país entero. Santa Cruz había advertido a Bolivia sobre la guerra y no fue escuchada; había propuesto integración y había sido ofendida, había peleado valientemente en una guerra provocada por la dejación andina y, ahora, ofrecía a Bolivia su mejor soldado.

Cien años después de Velasco, un cruceño vuelve a la Presidencia. El héroe del Chaco intentó moralizar el país, poniendo a raya a los poderosos y corruptos de ayer. Trató de tomar medidas heroicas para bien del país, pero el entorno palaciego lo acosaba constantemente, llegando el poder externo a penetrar en la intimidad de su propia familia.

En su breve mandato corrigió la centenaria postergación del Oriente con leyes que sólo un verdadero estadista podía dictar de manera patriótica. Dispuso la vinculación ferroviaria con Brasil y Argentina y la Ley que reconoce las regalías petroleras del 11% a favor de los departamentos productores. Ambas medidas beneficiaban a departamentos y, a la vez, al país.

En 1937, gracias a la geopolítica altoperuana y su omnipresencia en el poder centralista, una parte de lo que hoy es el Departamento Pando es despojada y anexada al Departamento de La Paz. Ese año, el Dr. Julio Salmón dijo en un acalorado discurso que Santa Cruz avanzaría sólo por su propio esfuerzo: “De otra manera, seremos unos pobres diablos, que no hemos podido ni siquiera igualar y menos pasar a los cruceños que se fueron, porque ellos y sólo ellos, crearon lo poco que tenemos y no el poder central. El poco haber que tenemos, es obra nuestra, exclusivamente nuestra…” (Vásquez).

El 24 de setiembre de 1938 fue creado el Departamento Pando. Por esas negociaciones palaciegas llevó como nombre el apellido del presidente que no estuvo a tiempo para defenderlo de la invasión brasileña, mientras que Suárez sólo fue denominada una provincia.

En Santa Cruz, por iniciativa autónoma se creó la Cámara Industrial, Agrícola y Ganadera, “que delineó la situación agropecuaria regional”.

En el mismo año, durante la Asamblea Nacional se formó el “Sector Oriental” con los senadores y diputados de Santa Cruz, Beni y Pando. Este bloque fue apoyado por el presidente Busch y obtuvo la aprobación de los tratados internacionales de vinculación ferroviaria y aprovechamiento del petróleo con Argentina y Brasil, además del restablecimiento de la universidad cruceña. El 23 de agosto de 1939, el Presidente Germán Busch es asesinado en el propio seno de su entorno familiar.

La historia continúa y aparecen los movimientos cívicos obreros. Aparece la figura del líder Adolfo Román – hijo; periodista y artista plástico, considerado el máximo representante de las masas populares. Fue electo para la Convención Nacional de 1939 y participó del debate sobre la descentralización del país, en el Bloque Oriental Socialista. Durante la votación ganó el centralismo andino con 44 votos sobre 35.

El centralismo es cuestión de dinero, de negocios y negociados; de los impuestos del pueblo y los préstamos del Estado en manos de unos pocos centralistas.

La civilización cruceña resistía al tiempo; continuaba subsistiendo con dignidad a la pobreza y el atraso. Los recursos de las minas no llegaron nunca, ni los de la deuda externa, pero el pueblo seguía cumpliendo con el acuerdo del 6 de agosto de 1825. El desabastecimiento estaba a la orden del día.

El año 1941 el Estado crea el Comité de Obras Públicas, institución que tuvo sus orígenes autónomos en 1932. Pero estas entidades no contaban con fondos para las obras públicas.

En 1942 el gobierno norteamericano envió una misión a Bolivia, presidida por Merwin Bohan para analizar la situación del país y realizar una propuesta. El famoso Plan Bohan no hizo otra cosa que repetir lo que los cruceños planteaban desde el Memorandum de 1904.

Después de la trágica muerte de Román Hijo (1940), en 1942 surgen nuevas organizaciones como la Unión Obrera, bajo el liderazgo de Edmundo Roca Arredondo y el 3 de setiembre de 1943 se organiza su brazo de combate, la Unión Obrera Juvenil, bajo la dirigencia de una nueva generación de líderes: Jorge Flores, Luis Oyola, Justo Céspedes, Remberto Gandarilla, Hugo Aponte, Rolando Taborga, Hugo Pesoa, Orestes Arnés, Carlos Miserendino, Iver Vilar, Pedro Atalá, César Saucedo, Ricardo Catoira, Arturo Numberg, Mario Barrero, José Bernachi, Carlos Gonzáles, Pedro Rivero, Antonio Torrez y Carlos Terceros Banzer.

Ese año también se organiza la Acción Cívica Cruceñista, a iniciativa de Juan Felipe Roca y el presidente del Club Social 24 de Septiembre Dr. Aurelio Arauz. Fue presidida por Plácido Molina Mostajo, aunque tuvo poca actividad.

La institución de Edmundo Roca sin embargo, trata de paliar de manera autónoma la falta de un Estado en Santa Cruz, atendiendo a los pobres en sus necesidades de salud y vivienda.

Era una organización cívica y democrática “fundada bajo los principios de Busch”, sin embargo no tenía acceso a los recursos del Estado. Por ello, en diciembre de 1943 apoya el golpe de Villarroel y se transforma en instrumento político del MNR. A la caída de Villarroel, la Unión Obrera mantuvo el poder en Santa Cruz ganando las elecciones municipales de 1947 y 1948. Santa Cruz renovaba sus esperanzas y esta vez estaba apostando a la Revolución.

En 1949 se levanta Santa Cruz contra el gobierno de Urriolagoitia Edmundo Roca encabeza la rebelión cruceña que desconoce al gobierno central y la falta de apoyo en el resto del país lo lleva a tomar la histórica forma autonomista. Llegó a niveles bastante radicales, se organizó una Junta Revolucionaria que proclamó como presidente a Victor Paz (en el exilio), como vicepresidente a Edmundo Roca y Froilan Callejas como Jefe de las Fuerzas Armadas. Desde La Paz nuevamente se habló de un movimiento “separatista” y el ejército boliviano marchó sobre Santa Cruz.

En 1950 se producen diversos reclamos de la población; fundamentalmente del sector transporte organizado en el Sindicado de Choferes y Ramas Anexas “1ero. de Mayo”, quienes protagonizaban huelgas y marchas durante el mes de setiembre, por la falta de abastecimiento de combustibles a la región. El Comité de Defensa de los Intereses del Oriente había desaparecido años atrás, así como las organizaciones sindicales y el pueblo no contaba con un ente aglutinador.

Los dirigentes de la Federación Universitaria Local, encabezados por el estudiante beniano Hernando García Vespa se movilizan y convocan a las instituciones del pueblo, el 30 de octubre de ese año, para fundar el Comité Pro Santa Cruz. Su primer directorio estuvo encabezado por Don Ramón Darío Gutiérrez Jiménez, P. Carlos Gericke Suárez y Hernando García Vespa. Fueron vocales: Mario R. Gutiérrez, Agustín Saavedra Suárez, Hernando Sanabria Fernández y Mercelo Terceros Banzer; todos ellos, notables cruceños por toda sus vidas.

El 10 de enero de 1951 el Comité Pro Santa Cruz convocó a un gran Cabildo Abierto demostrando la unidad del pueblo cruceño entorno a sus justas demandas. Las demandas eran básicas para el desarrollo: abastecimiento de hidrocarburos, atención a los servicios de agua y energía eléctrica y pago de regalías. El gobierno abasteció de carburantes pero agua y luz nunca se consiguieron del estado central. Se iniciaba la lucha por las regalías petroleras, la herencia de Busch.

Santa Cruz responde a la Revolución de 1952 con anhelos de modernidad y progreso. Se involucran intelectuales, caudillos y el pueblo en masa. En tierras cruceñas la revolución tiene especiales matices, pues se conservan los modos de producción. El pueblo humilde obtiene el voto universal y otras conquistas sociales que rápidamente son asumidas por la sociedad en su conjunto.

El Memorandum de 1904 y los proyectos de desarrollo cruceño son copiados a medias y referenciados posteriormente por consultores nacionales y extranjeros. Bolivia mira hacia el Oriente como una opción de desarrollo para abastecerse de alimentos y descongestionarse demográficamente. A todo ello se le adiciona un concepto geopolítico de conquista del espacio vital: “la marcha hacia el oriente”, consistía en trasladar la mayor cantidad de población colla a las tierras cambas. El tiempo y la naturaleza se encargaron de asimilarlos.

Se inician las obras de la carretera del interior hacia el ingenio Guabirá, pasando cerca de la ciudad de Santa Cruz y hasta finales de los cincuenta las entrañas de la tierra camba comienzan a alimentar al Estado boliviano con sus hidrocarburos.

Sin embargo, con la Revolución no llega ni el pavimento, ni el agua, ni la luz eléctrica. Sólo habían emprendimientos locales en estos rubros y no abastecían a la población. Se avecina el cuarto centenario de la fundación y el Proyecto Cruceño sigue postergado. La lucha continúa. Habían varios proyectos técnicos de desarrollo, desde 1927, pero sólo se consolidaban aquellos esfuerzos con recursos de empresarios cruceños o con aportes del vecindario.

En 1956 el diputado Virgilio Vega presenta un proyecto de Ley interpretativa que corregía el Código del Petróleo para hacer efectivo el pago de las regalías del 11%. La Ley fue sancionada el 15 de enero de 1957; los diputados Omar Chavez Ortiz, Jorge Flores Arias y Virgilio Vega exigieron al presidente Hernán Siles Suazo su promulgación pero ya era junio y este no firmaba.

El Comité Pro Santa Cruz continúa con las exigencias al gobierno central. El 7 de octubre de 1957 el líder juvenil beniano, Carlos Valverde Barbery organiza la Unión Juvenil Cruceñista, como brazo movilizador de la lucha cívica, lo acompañan en la directiva Julio Cortez Lozada y Jorge Landívar Gil. El 31 de octubre del mismo año se organiza la Unión Femenina Cruceñista a la cabeza de Doña Elfy Albrech.

El gobierno centralista de Hernán Siles Suazo ordena la mano dura sobre el movimiento cívico cruceño. El 31 de octubre fue asesinado frente a la plaza el cruceño unionista Jorge Roca Pereyra, por milicianos del gobierno. El 7 de diciembre muere en combate el unionista Gumersindo Coronado Zambrana, en el barrio de San Luis, hoy 2do. anillo zona oeste. El 12 de diciembre se firmó en La Paz el Decreto Supremo que reconocía el 11% de las regalías a los departamentos productores.

La lucha continuaba, habían heridas abiertas por los caídos y las ofensas; lo cívico se confundía con el activismo político de FSB, frente al MNR. El gobierno usó esta situación como pretexto para escarmentar a Santa Cruz. Melchor Pinto Parada, presidente del Comité Pro Santa Cruz es deportado y retorna 55 días después. Una concentración de 40.000 personas lo recibe en la plaza de armas. El Comité exige el pago de las regalías devengadas desde 1938.

En 1958 el gobierno central está decidido a aplastar el movimiento cívico de Santa Cruz y envía un contingente de 10.000 milicianos de la provincia andina de Ucureña, más 3000 soldados fuertemente armados. En abril de 1959, el Ministro de Gobierno Walter Guevara Arce en actitud prepotente e imperdonable ofreció públicamente 50.000 pasaportes al pueblo cruceño para que abandone su propia tierra.

Los resultados fueron sangrientos no sólo para los cívicos cruceños sino también para los líderes políticos cruceños que apoyaron el movimiento; en Terebinto fueron masacrados cruelmente. El Dr. Melchor Pinto es exiliado nuevamente en 1959. Santa Cruz, una vez más pagaba su decisión de asociarse con el Alto Perú en 1825 para fundar Bolivia.

Las regalías fueron conquistadas con sangre. El 11% comienza a pagarse desde abril de 1959. El Comité de Obras Públicas comienza a recibir recursos de las regalías y en 1964 se convierte en ente autónomo bajo la presidencia de Omar Chávez Ortiz. En el futuro se convertirá en la Corporación Regional de Desarrollo.

En 1959 el Comité de Obras Públicas contrata una compañía técnica italiana que estructura el Plan Techint, donde se diseña la estructura urbana de la ciudad y se recogen todas las iniciativas anteriores. Comienza a proyectarse el desarrollo.

Pero Santa Cruz, que nunca recibió nada de la Plata ni del estaño altoperuanos, ahora regala el 89% al estado boliviano, para la extracción misma de la riqueza natural y para que los otros 8 departamentos tengan desarrollo. Pero cada rosca de políticos corruptos, aprovechando el sistema unitario que les permitía manejar el dinero del pueblo a su antojo, hicieron desaparecer millones de dólares, dejando al pueblo andino en la miseria.

Santa Cruz había comprobado durante su historia que las instituciones cívicas y voluntarias eran eficientes para enfrentar el subdesarrollo. Por ello, desde aquella época la sociedad cruceña multiplicó al máximo su capacidad de organización en todos los campos.

El Estado boliviano sólo tomaba en cuenta a Santa Cruz para extraer sus riquezas naturales, como una verdadera colonia. El modelo cruceño de desarrollo siguió forjándose. Ante la falta de atención del Estado a prácticamente todas las necesidades departamentales, había la respuesta autónoma del pueblo. Así nacen las cooperativas de servicios públicos: CRE, para la energía eléctrica; Cotas, para las comunicaciones; y Saguapac para el agua potable. Para cada necesidad una institución regional. El cruceño organizó un micro-Estado interno, para cubrir sus necesidades, con los pocos recursos que manejaba.

En 1965 se reorganiza el Comité Pro Santa Cruz y en adelante, cada año, cada gestión, cada presidente se ha ocupado de exigir al gobierno central el pago justo de las regalías petroleras, así como también el financiamiento de obras de desarrollo. Cada año, cada gobierno, intentó siempre frenar el progreso cruceño y respondió con violencia, amenazas y atentados a cada exigencia.

El 27 de agosto de 1970 se funda el Comité de Defensa de los Pueblos Orientales, dirigido por el Dr. Carlos Valverde Barbery, Jorge Marcos Salvador y Oscar Bello Marcó. Por la situación política de la época, poco se conoce de su activismo.

En 1971, la política nacional continúa como nació desde 1825. El caos altoperuano frena las aspiraciones de desarrollo cruceño y los departamentos orientales comienzan a repensar la autonomía, esta vez se montaba un movimiento con influencia política internacional que garantizaría su soberanía. Pero el militar cruceño Hugo Banzer Suárez asume el poder, en medio de una telaraña de estrategias transnacionales y guerra fría. Santa Cruz sólo pensaba en desarrollo. Poco consiguió, sus recursos seguían sosteniendo la burocracia estatal y las obras se construyeron con dineros propios de CORDECRUZ.

El año 1975, el líder cruceño Dr. Carlos Valverde Barbery realiza un movimiento rebelde junto a la Fuerza Aérea de Santa Cruz. No se consolidó. En 1977 el Comité Pro Santa Cruz exige el retorno a la Democracia. El ’78, Santa Cruz participa con esperanzas de lo que fue una farsa democrática montada por el gobierno central. El fraude y el caos provocan nuevo golpe militar y Santa Cruz mira asqueado sin participar en nada.

El siguiente año es investido en la Presidencia Constitucional de la República uno de sus enemigos históricos, quien ofreció 50.000 pasaportes a los cruceños. Se organiza otra vez la resistencia cruceña.

En 1980, un grupo de cruceños decide reivindicar la enseña departamental. Como primera acción mandan confeccionar cientos de gallardetes de mesa con los colores verde, blanco y verde, adornados con el escudo cruceño en el centro. La bandera estaba prácticamente olvidada hasta que el 24 de setiembre de 1977, el Dr. Hernando Sanabria Fernández y el Dr. Remberto Gandarilla Suárez publicaron los colores en el diario “El Deber”.

Por su parte, la Unión Juvenil Cruceñista, en coordinación con el Secretario General del Comité pro Santa Cruz, Don Luis Darío Vázquez, realiza una nueva acción a favor del rescate de nuestra enseña departamental. Durante una movilización cívica contra el Gobierno centralista, realizada en Puerto Suárez, enviaron una bandera cruceña para ser izada en esa ciudad. Fue la primera vez que flameó en el siglo XX y mejor oportunidad no pudo haber; un movimiento cívico en la frontera. Era Presidente de la institución juvenil el estudiante Jorge Hollweg y titular del Comité Cívico de Puerto Suárez el Sr. Adolfo Rau.

Ese año ‘80, durante los festejos de los 30 años de la fundación del Comité Pro Santa Cruz, en un acto coordinado con la Alcaldía Municipal, el 11 de noviembre del mismo año, a las diez de la mañana, fue izada oficialmente junto a la bandera nacional, en el patio de banderas del ente cívico. Presidió el acto el Dr. Rodolfo Roda Daza, titular del Comité.

Viene el gobierno militar de Luis García Meza, matizado de violencia y saqueo de las piedras preciosas del departamento. Asimismo, intenta construir un ingenio azucarero en el norte de La Paz, para atacar el poder económico cruceño. El 21 de julio de 1981 el Comité Pro Santa Cruz realiza un paro cívico departamental contra la aprobación del proyecto azucarero de San Buenaventura.

En 1981, otra vez Santa Cruz hace noticia, esta vez con una nueva rebelión militar encabezada por el general beniano Alberto Natush Busch, contra el dictador Luis García Meza. El militar camba se declara Presidente de la República desde el Oriente y sólo la renuncia del dictador evitó que el movimiento sea definitivo.

El Comité Pro Santa Cruz continúa su exigencia de retorno a la Democracia, para nuevamente caer frente a la presidencia constitucional de otro de sus históricos enemigos: Hernán Siles Suazo, el mismo de 1957. La resistencia cruceña es tan permanente como la mezquindad y prepotencia del gobierno.

El 17 de mayo de 1984, el Comité Pro Santa Cruz, bajo la conducción del Ing. Jorge Landívar Roca, lanza un histórico manifiesto a la nación exigiendo la Descentralización Político-Administrativa y el establecimiento de los Gobiernos Departamentales, de acuerdo a la Constitución. Ante la negativa del gobierno de Siles Suazo y su política de permanente avasallamiento, el 1ero. de agosto del mismo año convoca a la gran Marcha de Reafirmación Cívica “contra el avasallamiento”, con la participación multitudinaria del pueblo en la Plaza de Armas.

El 25 de junio de 1985 la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos de Santa Cruz emite su segundo Memorandum proponiendo la descentralización. En diciembre se funda el Movimiento de Resistencia Cívica, encabezado por el Dr. Carlos Valverde Barbery, Dr. Hernando García Vespa e Ing. Guillermo Kenning Voss.

El 8 de julio de ese año, el Alcalde cruceño Dr. Oscar Barbery Justiniano realiza la histórica convocatoria a elecciones municipales, en uso pleno de la Autonomía Municipal y desestimando toda intromisión de la burocracia centralista. Ese mismo año los unionistas toman el aeropuerto Viru Viru exigiendo su Descentralización. Sólo se consiguió la Desconcentración de la terminal aeroportuaria.

Por ese tiempo, en medio de la anarquía centralista y su política de fortalecimiento a los grupos de avanzada altoperuana, en la brecha Casarabe es asesinado el transportista cruceño Tomelic, junto a su ayudante beniano de apellido Díez; fueron masacrados por los mal llamados “colonos” andinos, asentados en la zona.

La Unión Juvenil Cruceñista responde con la toma del Instituto Nacional de Colonización, con fines de investigación. Los documentos fueron devueltos tiempo después.

Se organizan clandestinamente el Movimiento Autonomista 26 de Febrero (M-26), liderizado por Sergio Antelo y el Movimiento Orientalista 14 de Febrero (M-14) cuyo maestro era el Dr. Aquiles Gómez Coca, quien a la vez presidía el Movimiento “Diego de Mendoza”. De la misma manera aparecen también la Organización Revolucionaria del Oriente y el Destacamento “Cañoto”, ambos de índole independentista.

Por su lado, ante la hegemonía de las logias andinas en el poder, con sus ramificaciones en todo el país, profesionales, empresarios y líderes cruceños organizan grupos reservados que también son denominados “logias”, por sus rituales y privacidad. Actúan para recuperar las instituciones cruceñas. Se denominan “Caballeros del Oriente” y “Toborochi”. Aún hoy sigue el debate sobre su existencia.

El 19 de diciembre de 1986 Santa Cruz realiza un paro cívico departamental exigiendo el pago de las regalías petroleras. El 14 de enero de 1987 se organiza el partido Movimiento Federalista Democrático, bajo la jefatura de Carlos Valverde Barbery. En las siguientes elecciones municipales es electo concejal el federalista Dr. Aquiles Gómez.

El 26 de febrero de ese año el Comité Pro Santa Cruz presidido por Carlos Dabdoub Arrien levanta el espíritu cívico del pueblo convocando al Juramento a Santa Cruz. La jura se realizó ante el monumento del Cristo Redentor y frente a enormes banderas cruceñas. La idea original fue del Dr. Pedro Rivero Mercado.

En 1989, la Federación de Fraternidades Cruceñas a iniciativa del Lic. Alfonso Moreno Gil, inicia un titánico movimiento social y cultural, con la creación del Día de la Tradición Cruceña. Consiste en una marcha reivindicativa y todo un día de prácticas culturales del oriente. Se lo realiza en diferentes fechas del año, en todas las provincias del departamento, constituyéndose en uno de los pilares fundamentales de defensa de la cultura camba.

Por su parte, la juventud cruceña toma la iniciativa de organizar grupos de danzas folclóricas populares. Hector Molina crea el Ballet Gran Paitití y el dirigente de la Unión Juvenil Cruceñista Juan Ramón Banegas Antelo funda el grupo “Kerembas”, como respuesta a la “saya” comercial andina, que se había introducido en el carnaval cruceño.

Lo que sigue, es la historia reciente. El poder cruceño se lo manifiesta a través del Comité Pro Santa cruz con manifiestos, reuniones cívicas nacionales y paros departamentales. Los medios de comunicación cruceños asumen roles de mayor importancia, así como los sectores políticos, económicos, culturales e intelectuales.

La lucha por la Descentralización se profundiza. El 1 de abril de 1994 el Comité, bajo la presidencia del Ing. Wilmar Stelzer realiza un paro cívico departamental contra la promulgación de la Ley de Necesidad de Reformas a la Constitución que pretendía cambios en los artículos que establecían la vigencia de los Gobiernos Departamentales. El gobierno ultra centralista de Sánchez de Lozada había decidido eliminarlos.

El 6 de junio de 1995, durante la presidencia del Ing. Héctor Justiniano, el Comité Pro Santa Cruz realiza un paro cívico exigiendo la Ley de Descentralización. El gobierno de Sánchez de Lozada no sólo eliminó de la constitución los gobiernos departamentales sino que también aprobó una falsa Ley de Descentralización.

El 6 de octubre de 1996 nuevamente se realiza un paro cívico departamental, esta vez contra la aprobación de la Ley del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA). El siguiente año, durante la presidencia del Ing. David Antelo, el paro cívico es contra la aprobación del Código de Minería. Todas estas disposiciones afectan negativamente los intereses de Santa Cruz.

En 1996 el Dr. Carlos Valverde Barbery públicamente se declara independentista y presenta su libro “La Nación de la Llanura”. Por ese tiempo también adopta la misma posición el investigador cruceño Eduardo Cortés.

El 4 de junio de 1999, durante la presidencia del Lic. Alfonso Moreno Gil, el Comité Pro Santa Cruz realiza un paro cívico departamental exigiendo al gobierno central el refinanciamiento de los créditos a los pequeños productores de Santa Cruz. El 28 de julio del 2000 el paro cívico exige la correcta fijación de precios de los combustibles.

Al final de los años noventa y comienzos del nuevo siglo se profundiza el desbande poblacional desde la zona andina, debido al fracaso del estado centralista. La situación se torna insostenible. La Bolivia andina, a pesar de tener el mayor porcentaje de los recursos cruceños de hidrocarburos y manejar todos los impuestos del país se muere en medio del lodo y la corrupción. Nacen los grupos denominados “Sin tierra” para avasallar zonas productivas y áreas protegidas, en su mayoría con fines comerciales y políticos. Santa Cruz se defiende.

En el 2001 nace el Movimiento Nación Camba con el lanzamiento de su Memorándum el 14 de febrero. Su aparición provoca un debate nacional que lo fortalece. Lo dirige un cuerpo colegiado donde destacan las figuras del Arq. Sergio Antelo Gutiérrez y Carlos Dabdoub Arrien. Se propone un nuevo pacto con el Estado boliviano donde se respete la multinacionalidad. Se establece el “nacionalismo camba” y su tendencia es popular.

Este año, la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz y la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno publican cifras sobre el aporte de Santa Cruz al Estado nacional, llegando al 35% del total de los recursos nacionales. Se demuestra que el Estado boliviano no es “papa estado” como lo pregonaban los centralistas, ahora la realidad demuestra que Santa Cruz sostiene la economía nacional y un estado parásito.

Sin embargo la situación del departamento sigue insostenible. La salud y educación abandonadas, la seguridad en manos de cada ciudadano, los crímenes a la orden del día, el avasallamiento de tierras a los cuatro lados. Prácticamente no hay Estado en Santa Cruz, sólo aparece para cobrar impuestos y explotar los recursos naturales, como en una colonia.

El 26 de febrero del 2003, por primera vez el Presidente del Comité Pro Santa Cruz plantea al país la necesidad de establecer un sistema nacional de Autonomías. El legado de Ñuflo de Chaves y Diego de Mendoza, de Warnes y de Ibáñez sigue invariable.

Durante el “febrero negro” del 2003, el Comité Pro Santa Cruz defiende la Democracia y evita la anarquía en territorio cruceño. Meses después, en julio, la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos emite un nuevo Memorándum conmemorando sus 100 años, analizando “un siglo de conflictos” y proponiendo nuevamente poner los ojos en Santa Cruz.

El 2 de octubre las instituciones de la cruceñidad junto al Comité emiten un pronunciamiento planteando la Refundación de la República y las autonomías departamentales. “En verdad, de la vieja Bolivia poco tenemos que conservar, son 178 años de desencantos, aspiraciones frustradas e ilusiones perdidas”, dice el documento en su parte introductoria. Luego de hacer las propuestas de refundación concluye: “Por lo expuesto, estamos seguros que sólo existen dos caminos: I. Ponernos definitivamente de acuerdo, para sentar las bases de la refundación de un país verdadero, multiétnico, pluricultural, para que todos nos sintamos parte, o… II. Que cada región tome su propio camino…”

Tarija y los departamentos orientales se manifiestan positivamente ante la propuesta, pero el gobierno central responde con soberbia.

El 12 de octubre, el Comité Pro Santa Cruz levanta el monumento al Capitán General Ñuflo de Chaves en el sitio de la fundación –Santa Cruz la Vieja. Ante una masiva manifestación, en el Día de la Tradición de San José de Chiquitos, el Presidente Rubén Costas reafirma la necesidad de Refundar el país.

En octubre 17, durante la rebelión popular que se realizó en la Sede Gobierno, Santa Cruz nuevamente es el sustento de la Democracia y el movimiento cívico evita el derramamiento de sangre. Varios sectores de la población se prepararon para la defensa de la histórica plaza de armas.

Al finalizar la difícil jornada el Comité emite un documento que en su párrafo final dice: “De no darse este cambio, dudamos de la permanencia de Santa Cruz en la actual estructura del país. Sólo reconoceremos la legalidad y la legitimidad de un sistema político en la medida en que ejerzamos el derecho que nos asiste a decidir nuestro propio destino en el marco de la irrenunciable autodeterminación, a la que tienen derecho todos los pueblos del mundo”.

La Asamblea de la Cruceñidad realizada el 27 de octubre se pronuncia por la Autonomía y la Refundación. Antonio Franco, Presidente de la Federación de Ganaderos se declara independentista durante la Asamblea, lo mismo hace el representante de la Central Obrera Departamental.

El nuevo Presidente de la República, Carlos Mesa, en su mensaje a la nación resalta la importancia de Santa Cruz; por primera vez en la historia de Bolivia en esos términos. Al poco tiempo, el 28 de octubre el mandatario visita al Directorio del Comité Pro Santa Cruz constituyéndose en el primer presidente en ejercicio que realiza esta acción.

El 14 de noviembre del 2003 la institucionalidad cruceña y el Comité Pro Santa Cruz buscan atraer los ojos de la comunidad internacional y se dirigen a los participantes de la Cumbre Iberoamericana de presidentes para demostrar la posición cruceña frente a la crisis boliviana. El Movimiento Nación Camba se dirige al Secretario General de las Naciones Unidas en términos radicales.

El 9 de febrero durante la reunión nacional de Comités Cívicos realizado en la ciudad de Cochabamba, se emite un documento donde por primera vez las palabras “autonomías” y “refundación” acompañan el repetido slogan de “unidad nacional” y “estado unitario”.

Como se ha visto en cada párrafo y en cada época, sin interrupción alguna, la historia de Santa Cruz es la historia de una guerra –armada unas veces y fría en otras- por la autodeterminación, para el desarrollo. Cada año, cada generación la ha sustentado. Si las cosas no cambian, amable lector, lo que sigue, será igual; la misma lucha de hace 400 años. Seguramente un día tendrá su desenlace final…

Santa Cruz de la Sierra, diciembre del 2003.

FUENTES:
AUTONOMÍAS DEPARTAMENTALES——–Juan Carlos Urenda Díaz
ACTA DE FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE SAN LORENZO————-Copia de Germán Coimbra Sanz
ACTAS CAPITULARES DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA———Publicaciones de la Universidad Gabriel René Moreno
ACADEMIA ORIENTAL DE LA HISTORIA – No. 8————Eduardo Cortés L.
ALBUM CONMEMORATIVO DEL IV CENTERNARIO DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA—-Antonio Velasco Franco
ANDRES IBAÑEZ CAUDILLO DEL ORIENTE——-Daniel Pérez Velasco
ANOTACIONES Y DOCUMENTOS SOBRE LA CAMPAÑA DEL ALTO ACRE———Nicolás Suárez
AVATARES DE UNA ASPIRACIÓN AUTONOMISTA (Folleto)———–Nino Gandarilla Guardia – Remberto Gandarilla Suárez
BASES PARA LA CREACIÓN DE UNA NUEVA REPUBLICA CON AUTONOMÍAS REGIONALES O FEDERALISTA——-Carlos Valverde Barbery
BOCETO BIOGRÁFICO DEL CORONEL JOSÉ MANUEL MERCADO——–J.M. Durán Canelas
BOLETÍN DE LA SOCIEDAD GEOGRÁFICA Y DE HISTORIA “SUCRE”——————–1975
BOLETÍN—————- Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos No. 55
BOSQUEJO DE LA CONTRIBUCIÓN DE SANTA CRUZ A LA FORMACIÓN DE LA NACIONALIDAD————-Hernando Sanabria Fernández
BREVE HISTORIA DE SANTA CRUZ——————Hernando Sanabria Fernández
CAMBA Y COLLA————————–Allyn Maclean Stearman
CAMBAS Y COLLAS———————————————-Anders Bergholdt
CAÑOTO———————————–Hernando Sanabria Fernández
CARTA ORGÁNICA DEL GOBIERNO DEPARTAMENTAL AUTÓNOMO DE SANTA CRUZ—————Proyecto
CASIMIRO OLAÑETA————————————————Gabriel René Moreno
CATÁLOGO DEL ARCHIVO DE MOJOS Y CHIQUITOS————————–Gabriel René Moreno
CONTRIBUCIÓN JOVEN———————————Nino Gandarilla Guardia
CRONISTAS CRUCEÑOS DEL ALTO PERU VIRREINAL—————Publicaciones de la Universidad Gabriel René Moreno
CRÓNICA SUMARIA DE LOS GOBERNADORES DE SANTA CRUZ—————–Hernando Sanabria Fernández
CRUCEÑOS NOTABLES————————–Hernando Sanabria Fernández
DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA Y ESTADÍSTICA DE LA PROVINCIA DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA—————–Francisco de Viedma
DIEGO DE MENDOZA———————————Germán Coimbra Sanz
DOCUMENTOS———————————————-Comité Pro Santa Cruz
DOCUMENTOS——————————————Movimiento Autonomista Nación Camba
ECONOMÍA Y SOCIEDAD EN EL ORIENTE BOLIVIANO———————–José Luis Roca
EL BRIGADIER FRANCISCO JAVIER DE AGUILERA ————————-José Luis Roca
EL ARCHIVO——————————————–Adrián Melgar y Montaño
EL CRIMEN POLÍTICO EN BOLIVIA—————————-Floren Sanabria G.
EL CRUCEÑO Y LOS DIEZ MANDAMIENTOS————————-Nino Gandarilla Guardia
EL ORIENTE————————-Daniel Pérez Velasco
EN BUSCA DE EL DORADO————————-Hernando Sanabria Fernández
ESTUDIOS SOBRE LA CULTURA CRUCEÑA————————–Humberto Vásquez Machicado
FISONOMÍA DEL REGIONALISMO BOLIVIANO———————-José Luis Roca
FOLLETO “ORO”—————————Organización Revolucionaria del Oriente
GEOGRAFÍA DE SANTA CRUZ—————————-Hernando Sanabria Fernández
HISTORIA DE LA GOBERNACIÓN E INTENDENCIA DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA———————Plácido Molina Mostajo
HISTORIA DE LA CONQUISTA DEL ORIENTE BOLIVIANO———————–Enrique Finot
HISTORIA DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA, UNA NUEVA REPUBLICA EN SUDAMÉRICA—————-Enrique de Gandía
HISTORIA DE SANTA CRUZ DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX————-Victorino Rivero Egüez
HISTORIA DEL ORIENTE BOLIVIANO SIGLOS XVI – XVII———————Alcides Parejas
HISTORIA ELEMENTAL DE BOLIVIA————————-Hernando Sanabria Fernández
HISTORIA DE VALLEGRANDE———————–Hernando Sanabria Fernández
HISTORIA DE LA GOBERNACIÓN E INTENDENCIA DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA————Placido Molina Mostajo
HOMBRES DE SANTA CRUZ————————–Oscar Alborta Velasco
JISUNÚ———————-Academia de las Culturas Nativas del Oriente Boliviano
JOSÉ MANUEL MERCADO EL COLORAO——————————-Ingrid Vespa
LA FAMILIA GANDARILLA————————–Nino Gandarilla Guardia
LA GUERRA CHIRIGUANA—————————Guillermo Pinkert Justiniano
LA VOZ DE LA SANGRE———————Carmelo Ortiz Taborga
LA MENTALIDAD CHOLA EN BOLIVIA——————–Daniel Pérez Velasco
LA BANDERA CRUCEÑA——————-Nino Gandarilla Guardia
LA DRAMÁTICA INSURGENCIA DE BOLIVIA————-Charles W. Arnade
LA HISTORIA A TRAVÉS DE LAS CALLES DE SANTA CRUZ———–Ernesto Zambrana Cascales
LA ONDULANTE VIDA DE TRISTÁN ROCA—————————Hernando Sanabria Fernández
LA PERMANENTE CONSTRUCCIÓN DE LO CRUCEÑO——————–Paula Peña
LA NACIÓN DE LA LLANURA———————————Carlos Valverde Barbery
LA LEYENDA DE AVAROA——————————-Daniel Pérez Velasco
LIBRO MAYOR DE SESIONES DE LA ASAMBLEA DEL ALTO PERU INSTALADA EL 10 DE JUNIO DE 1825
LIBRO BORRADOR DE COMUNICACIONES DEL CONGRESO GENERAL CONSTITUYENTE INSTALADO EL 25 DE MAYO DE 1826
LIMITES CON BOLIVIA——————————–Juan Martín Leguizamón
LIBERTADORES CRUCEÑOS——————————–Nino Gandarilla Guardia
LOS CHANÉS—————————————Hernando Sanabria Fernández
LUCHEMOS POR EL FEDERALISMO————————Carlos Valverde Barbery
MANUAL DE HISTORIA DE BOLIVIA————————–Humberto Vásquez Machicado
NICOMEDES ANTELO——————————Gabriel René Moreno
ÑANDEROGA————————————-Hernán Ardaya Paz
ÑUFLO DE CHAVES EL CABALLERO ANDANTE DE LA SELVA—————-Hernando Sanabria Fernández
ÑUFLO DE CHAVES ———————————-Roberto E. Porcel
OBRAS COMPLETAS—————————–Humberto Vásquez Machicado
OBSERVACIONES Y RECTIFICACIONES A LA HISTORIA DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA, UNA NUEVA REPUBLICA EN SUDAMÉRICA———————————Plácido Molina Mostajo
PAGINAS HISTÓRICAS CRUCEÑAS————————–J.M. Durán Canelas
PERSONAJES NOTABLES DE SANTA CRUZ———————-Angel Sandoval Ribera
PLUMADAS CENTENARIAS—————————Mariano Zambrana
PROYECTO DE CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO———————Movimiento Federalista Democrático
PROYECTO DE LEY DE DESCENTRALIZACIÓN————————-Comité Pro Santa Cruz
PUEBLO ENFERMO————————————-Alcides Arguedas
SANTA CRUZ DE LA SIERRA———————————–Raúl del Pozo Cano
SANTA CRUZ EN LOS UMBRALES DEL DESARROLLO————————–Remberto Gandarilla Suárez
SANTA CRUZ AYER Y HOY——————————Carlos Torres – Mario Limpias
SANTA CRUZ UN PUEBLO HUMILLADO——————————–Informe de los universitarios de Charcas sobre la tragedia del pueblo cruceño. 1958
SANTA CRUZ 2000—————————————-Comité Pro Santa Cruz
TODO ES HISTORIA————————————————Felix Luna
VIAJE A AMÉRICA MERIDIONAL——————————–Alcide D’Orbigny

La Republiqueta de Santa Cruz de la Sierra

1810-1811

La Guerra de la Independencia en Santa Cruz empezó el 24 de septiembre de 1810, cuando los doctores que habían estudiado en Charcas se levantaron y proclamaron el nuevo gobierno: la “Junta Provisoria”, siguiendo el ejemplo de la Junta de Buenos Aires. El levantamiento lo liderizaron el Dr. Antonio Vicente Seoane, el coronel Antonio Suárez, el cura José Andrés Salvatierra, Juan Manuel Lemoine y el argentino Eustaquio Moldes. Este último había llegado desde Buenos Aires y debía difundir las ideas a favor de la Patria.

1811-1813

El nuevo gobierno se mantuvo hasta la derrota patriota en Guaqui, junio de 1811, por las fuerzas realistas a mando del Gral. José Manuel Goyeneche, quien ordenó al Tte. Cnl. José Miguel Becerra, recuperar Santa Cruz. Becerra que dominaba Cordillera retomó la plaza y fue nombrado Gobernador Intendente de la provincia de Santa Cruz de la Sierra. La ciudad quedó bajo el dominio realista hasta 1813. En marzo de 1813 fue recuperada por las fuerzas patriotas dirigidas por el Cnl. Antonio Suárez. Posteriormente Suárez fue electo representante al Congreso Constituyente de las Provincias Unidas de Río de la Plata, por lo que el coronel Belgrano del segundo ejército argentino nombró al Cnl. Warnes como nuevo gobernador de Santa Cruz. Santa Cruz en este momento ya había recuperado su antiguo status de capital de la gobernación, dejando de lado la dependencia de Cochabamba.

1813-1816

Warnes gobernó Santa Cruz de 1813 a 1816. Durante su gobierno liberó a los esclavos negros, con los que formó el batallón de los Pardos Libres. Durante los tres años se enfrentó con las tropas realistas. El enfrentamiento más importante fue la Batalla de Florida, en 1814, en la que los patriotas vencieron al realista Joaquín Blanco. Warnes continuó la lucha contra el realista Francisco Udaeta, quien había escapado a Chiquitos. En 1815, en la Batalla de Santa Bárbara, Warnes venció a Udaeta y al gobernador de Chiquito Juan Bautista Altolaguirre, quienes contaban con cerca de 5.000 indígenas. Con los realistas vencidos, la provincia quedó en manos patriotas. Warnes volvió a Santa Cruz y la mantuvo independiente hasta 1816. Con la vuelta al trono de Fernando VII en 1814, llegó a América una nueva ofensiva del ejército español para reprimir a los rebeldes. Los realistas enviaron a Francisco Xavier Aguilera, quien se enfrentó a Warnes en la Batalla de El Pari. En el enfrentamiento murió Warnes.

1816-1825

La victoria realista de El Pari convirtió a Aguilera en el nuevo gobernador de Santa Cruz. El primer acto de su gobierno fue la exhibición de la cabeza de Warnes en una piqueta en la plaza principal. Ejecutó a los sospechosos de pertenecer a la Patria. El gobierno de Aguilera restituyó la esclavitud, lo que complació a la mayoría de los cruceños. Sin embargo, estuvo todo el tiempo asediado por José Manuel Mercado y sus montoneros. A pesar de varios intentos Mercado no logró retomar Santa Cruz. La noticia del triunfo patriota en Junín y Ayacucho, permitió a Mercado tomar Santa Cruz y proclamar la independencia el 14 de febrero de 1825. Aguilera se escondió entre Santa Cruz y Vallegrande hasta 1828, cuando se levantó en nombre de Fernando VII, siendo derrotado por los republicanos. La provincia de Santa Cruz de la Sierra, se convirtió en el departamento de Santa Cruz que abarcaba los departamentos de Beni, Pando y el norte de La Paz. A partir de ese momento los cruceños consolidamos el territorio del Oriente para la recién creada Bolivia.

Acta de Fundación de la Ciudad de Santa Cruz de la Sierra – 1561

Gobernación de la Provincia de los Mojos

EL ACTA DE FUNDACIÓN DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA

Santa Cruz de la Sierra fue fundada el 26 de febrero de 1561, a orillas del arroyo Sutó, por el Capitán General Ñuflo de Chaves, quien había nacido en la Santa Cruz de la Sierra de Extremadura, probablemente el 12 de junio de 1518. A la fecha, no se conoce el paradero del Acta de Fundación levantada en aquella épica jornada. El escritor argentino Enrique de Gandía afirma que la vio por última vez en 1935.

Suplió este vacío el acta labrada en fecha 20 de abril de ese año por el escribano Francisco Gallego y el documento que transcribe la lista de los 90 españoles que fundaron la ciudad, publicada por Enrique Finot entre otros pliegos de la época.

¿Dónde está el acta de fundación de Santa Cruz? Podría estar en algún archivo institucional o personal. Pudo haber estado en lugar seguro y, desaparecido el custodio, se extravió para siempre. O tal vez fue sustraído por orden de las autoridades de San Lorenzo durante la disputa geopolítica frente a la ciudad capitana.

Pero no hay dudas de que en aquel histórico día se levantó el acta respectiva, no sólo porque era de rigor en aquella época, dentro del ceremonial, sino porque el fundador le había dado la mayor importancia a su gran empresa. Prueba de ello son los dos documentos que escribió: “Información de Méritos y Servicios” (1561) y “Memoria de los casos sucedidos en la tierra desde que estoy en ella” (1566).

Durante muchos años el vacío fue llenado con los documentos alternativos. En 1899 Don Gabriel René Moreno había obsequiado a la Municipalidad cruceña un óleo con la imagen de Ñuflo de Chaves y el Escudo de la ciudad y en los años sesenta el artista plástico español José María Paino pintó “La Fundación”, recreando las imágenes de todos los protagonistas. Con ello, los cruceños quedamos satisfechos.

Sin embargo, hoy la curiosidad humana nos hizo pensar en el contenido de aquel trascendental pliego y, con fines académicos, intentamos reproducir lo que el 26 de febrero de 1561 pudo ser el Acta de Fundación de Santa Cruz de la Sierra. Indagamos para ello los documentos a nuestro alcance y consultamos a colegas investigadores; entre ellos Carlos Cirbián, Elio Montenegro, Paula Peña, Róger Otero y Saúl Suárez, quienes nos manifestaron su prudente parecer.

Inicialmente abundamos en detalles geográficos y otros elementos religiosos, pero de acuerdo a los consejos y datos recibidos, acompañados de una meditación responsable sobre las circunstancias de la fundación, fuimos simplificando la redacción; pues si tuviéramos que ubicarnos en la proyección geopolítica de Chaves, deducida por los documentos de la época, después de haber caminado dos veces de lado a lado el Continente y descubierto miles de leguas vírgenes -además de haber vencido la rebelión de Manso- para después, de manera serena, dictar al escribano su gran visión de la gobernación de Mojos, si consideráramos todo ello, no lograríamos ni siquiera acercarnos a un proyecto de reconstrucción del acta.

Luego, cuando tuvimos el borrador, con fuentes y transcripciones disparejas, buscamos adaptar la redacción al estilo del escribano público Francisco Gallego, autor original del acta, cosa que apenas logramos un tanto. Con todo, este documento puede servir para que nuestros estudiantes y ciudadanos puedan recrear -aunque sea un poco- ese momento solemne, conociendo los protagonistas y sitios de la época. Sin embargo, evidentemente su valor no pasa de ser un producto de la imaginación del autor contemporáneo.

Nino Gandarilla Guardia

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Memorándum 1868

Al gobierno,

Al Congreso i a la Nación.

Cuando el Departamento de Santa Cruz, no obstante la inagotable exuberancia de su fecundo suelo, languidece por la falta de vías de comunicación que lo pongan en fácil contacto con el mundo exterior; cuando, en su vida inerte, se reanimara bajo la halagueña perspectiva de un próximo porvenir, mediante la franca apertura de las vías fluviales que, por el Amazonas i el Plata, llevarán sus producciones a los mercados extranjeros i atrajeran el comercio i la inmigración europea; cuando abrigaba la fundada creencia, de que sobre los márjenes del Madera i Paraguay, a cuyos territorios tiene Bolivia incontestables derechos, se establecieran puertos propios i cómodos, que asegurasen independientemente el comercio nacional, al mismo tiempo que su riqueza positiva; vino a sorprendernos el tratado de límites con el Brasil, cuyo artículo 2° frustra nuestras risueñas esperanzas, despojándonos de varias i mui estensas, al par que ricas porciones de territorio, dejándonos sin puertos propios i sujetando del todo nuestro comercio i nuestra frontera a discrecion del poderoso Imperio, cuyas usurpaciones i tendencias absorventes se pretende lejitimar.

La demominada Bahía Negra, que es una laguna interior, mui distante del río Paraguay, no se presta, ni a la navegacion por su escaso fondo, ni al establecimiento de puerto alguno, por ser sus orillas bajas i anegadizas; otro tanto sucede con la Bahia Caceres i las lagunas Gaiba, Oberaba i Mandioré, a pesar de su contacto con el rio. Si las lineas rectas que dividen, según el tratado, los límites con el Brasil, parten del centro de todas esas lagunas, no accesibles a buques mercantes ¿qué utilidad reportan a Bolivia?. Ninguna ciertamente. ¿Por qué siquiera no se fijó, en aquellas partes, como puntos de partida, los contiguos en el curso mismo del rio Paraguay? ¡Marcado egoísmo de un lado, lijereza e imprevisión del otro!.

Respecto a los limites por el Madera, allí, como en la frontera de Chiquitos i Guarayos, se pretende dejar, a favor del Brasil, una grande faja de territorio, fabulosamente rica en productos vejetales i minerales, i se deja también el comercio a disposición del Gobierno Brasilero, que puede entrabarlo con restricciones e impuestos fiscales.

La opinión pública nacional, i particularmente la del Departamento de Santacruz, ha rechazado el artículo 2° del tratado; i hemos creído que los Diputados, cediendo a este grito jeneral, siquiera aplazacen la consideración de aquel para discutirlo, con mejores datos, en un Congreso Ordinario; pero, como esta única tabla salvadora, según anuncios del correo, parece que se hunde en insondable piélago los suscritos nos apresuramos a consignar nuestro reclamo contra dicha parte del tratado, a fin de que sea conocida formalmente la opinión del Pais.

Santa Cruz 23 Septiembre de 1868.

FIRMAN:

Rafael Peña, Anjel Maria Aguirre, José Aponte, Mariano José Velarde, Miguel Santos Rivero, José Miguel Frias, Anjel Tomas Arze, Manuel Mariano Justiniano Cura rector de la Ciudad, Hipolito Rosales, José Andres Franco, Wenceslao Velarde, Antonio Mancilla, Pedro Ignacio Franco, Carlos Santiesteban de Alva, Pastor Baca J., Amador Franco, Pedro José de Cuellar, Francisco Javier Rojas, Avelino Moreno, Carlos Ibañes, Joaquin Ibañes, Carlos Landivar, José Manuel Cosio, Telésforo C. Pinto, Francisco Velasco, Anjel Chavez, Benigno Salvatierra, Deidamio Chavez, Lorenzo Arano, Ambrosio Villaroel, Santiago Aguilera, Manuel Landivar hijo, Damian Ortega, Antonio Landivar, Tristan Quevedo, Elias Pastor Antelo, José Pastor Roca, Cayetano Daza, Pedro Miguel Orellana, Eloi Urjel Presbitero, Mariano Dongo, Pedro Miguel Alvarez, Francisco Antonio Montero, Tristan Urtado, Juan Manuel Eguez, Rafael Bartelemí, Emilio Téllez, Bruno Guzmán, Francisco Monasterio, Francisco Apolinar Rivera, Amador Antelo, Felipe Antelo, Pedro Rodriguez, Lorenzo Coelho, Mamerto Oyola, Benigno Escalante Presbitero, Nicanor Landivar, Presbitero Isaac Moreno, Viador Moreno, Martin Soruco, Anjel Maria Blanco, Roberto Telles, Francisco Rojas, Santos Moreno, Anjel Eguez, Jacinto Zambrana, Ignacio Valle, José María Alvarez, Mariano Varagas, Juan Prado, Julio Ferrier, Juan Felipe Rodríguez, Antonio Méndez, Felipe Sensano, Fernando de la Roca, José Leon Justiniano, Manuel Eucebio de Velarde, Mariano Jimenez de Chávez, Pedro Antonio Gutierrrez J. Vicente Zambrana, Emilio Gutierrez, Ninfor Rojas, Felix Bruno, Leoncio Michilin, Antonio Maria Aguilera, Manuel José Jimenez, Juan de la Cruz Montero, Celidonio Duran, Juan Bravo, José Manuel Aguilera Presbitero, Pedro Manuel Bazan Presbitero, José Manuel Cespedes, Mariano Torrico, Juan Manuel Suarez, Augusto Rojas, Ninfor Gutierrez, Tristan Barberi, Manuel B. Franco, Telesforo Viruez, Manuel Jesus Justiniano Soberon, Santos E. Rivero, Manuel Secundino Justiniano, José Manuel Languidei, Manuel José Salvatierra, Fidel Aguilera, Anjel Maria Castro, Manuel José Vargas, Eloi Urjel, Eliodoro Saucedo, Francisco Antonio Montero, Belisario Ibañes, Vicente Gil, Pedro Miguel Alvarez, Tristan Urtado, Felipe Antelo, Manuel Parra, Benjamin Saavedra, Manuel Jesus Echavarria, Tomas Moreno, Francisco Montero, Fidel Nogales, Miguel Anjel Hurtado, Carolino Baca, José Manuel Salvatierra, Nicanor Morales, David Torres, Cosme Carrillo, Juan de Dios Justiniano, Tomas Mendez, Miguel Baca, Luis Ponce, Ramon Aponte, Juan de la Cruz Andrade, J. Bernardo Salazar, Santiago Barrientos, Ramon Jimenez, Ramon Menacho, Mariano Arias, Rosendo Sanchez, Lorenzo Moreno, Melchor Roca, José Maria Ortiz, Toribio Mendoza, Antonio Moreno, Eucebio Nuñez, Justo Moreno, José Hurtado, Joaquin Alpiri, Juan de Dios Mendoza, Ricardo Basques, Domingo Soleto, Domingo Sespedes, José Jacinto Torrez, Nicolas Torrez, José Manuel Justiniano Salvatierra, Ramon Roca, Anjel Peña, Anjel Mariano Talavera, Anjel Cuellar.

NOTA Luego se publicarán idénticas manifestaciones de diversos puntos del Departamento.

Imprenta del Pueblo.

melgarejo

MERCADERES DE TERRITORIO

Si tuviéramos que revisar todos los Tratados Internacionales donde Bolivia otorgó, diplomáticamente o por la vía de las armas, gran parte de su territorio original, tendríamos que reiniciar todas las guerras y todas las frustrantes gestiones diplomáticas, donde corrieron abundantemente las libras esterlinas, para luego, quedar en lo mismo, o peor.

Ahora que se habla tanto del mar y de una costa marítima en el pacifico que “se perdió” por la miserable suma de 300 mil libras esterlinas y un ferrocarril para comunicar el pacifico con las minas de los barones de la plata y el estaño, ubicadas en la meseta andina, vale la pena recordar que tanto Melgarejo -un valluno de mente atrofiada y un paceño de mente valluna, igualmente vendieron el Acre al Brasil por 2 millones de libras esterlinas.

El tratado de Melgarejo del 27 de Marzo de 1867 y aprobado por EL CONGRESO BOLIVIANO el 23 de Septiembre de 1868, y luego modificado por el claudicante Tratado de Petrópolis firmado en 1903 bajo el comando del paceñisimo Gral. Pando, no solamente le entrega al Brasil territorios que ya tenían ocupación de “facto” de parte de las avanzadas cruceñas asentadas en los ríos Madera y Acre, sino que además, por este mismo tratado, se nos saca como a ladrones de la ribera occidental del Alto Paraguay, donde también teníamos ocupación territorial sobre la base de una frontera incuestionable definida por España y Portugal por el tratado de 1777, dejándonos sin acceso directo a este río y condenándonos, de por vida, a una irreversible mediterraneidad.

Como curiosidad histórica, publicamos aquí un mensaje “Al Congreso y a la Nación” firmado por un conjunto de intelectuales cruceños de esa época, los mismos que se oponían a que éste ratifique el regalo de un territorio incuestionablemente cruceño. Los mercaderes vende tierras, hicieron lo suyo. Vendieron o regalaron lo que no era de ellos.

[bigbutton url=”http://www.nacioncamba.org/2005/08/memorandum-1868″ color=”green”]MEMORANDUM DE 1868[/bigbutton]

Sugerimos, en todo caso, que el “Movimiento de los (Kollas) sin tierra” (MST) se dirijan hacia el Acre y a la costa del pacifico a fin de recuperar e imponer la soberanía nacional, ya que como dicta una leyenda patriótica colocada en casi todos los altares de la patria: “el Acre y el mar nos pertenecen por derecho, recuperarlos es un deber”.

¿Qué están esperando?