Los ombligos del mundo

0 Posted by - 03/06/2012 - Articulos

S.R.A. Gutiérrez
Poderosos fuerzas del más allá habían determinado desde tiempos inmemoriales que algunos vórtices ubicados en lugares estratégicos de América del Sur, se conviertan en los centros gravitacionales del delirio y del poder y en el epicentro mágico del universo.
I

Así y de esta forma, el CUSCO (Perú), según la tradición de la civilización pre-feudal y esclavista de los Incas, sería textualmente el OMBLIGO DEL MUNDO, que tanto poder tuvo que basto un pequeño grupo de aventureros españoles dotados de 10 caballos, algunos arcabuces de chispero y dos cañones para rendir al divinizado Atahualpa y su pequeño ejército de 50 mil guerreros. A los primeros disparos, no quedó ni uno, dejando a su Caudillo en manos de sus captores.
Luego después, el ombligo de este mundo andino se trasladaría a la costa del Pacifico encima de un arenal desértico hoy convertido en basura, donde se fundaría la ciudad de los Virreyes, orgullosa metrópoli colonial que le sirvió de asiento a una legión de aventureros que gobernaron una buena parte de la América Colonial, hasta que quedó convertida en el pequeño país con su capital Lima. Los centros urbanos y rurales, serían devorados por ella.
II

En un puerto de agua dulce y en la desembocadura del Río de Solís, después bautizado por los Portugueses como “A Bacía do Prata”, luego rebautizada por los españoles como el “Rio de la Plata” porque por ahí discurría (o se presumía) parte de la plata que brotaba del cerro de Potosí con destino a los cofres españoles, los piratas ingleses y los Bancos europeos.

En una ancha y movimentada avenida central llamada “Avenida de Julio” y donde a mediados de siglo se construyo un desproporcional OBELISCO (Buenos Aires –Argentina) destinado a conmemorar el cuarto centenario de la ciudad (1.936), el mismo que no solamente compite con sus homólogos egipcios, sino que también compite en magnificencia con su similar ubicado en la capital de la primera potencia del mundo: los EE.UU.

La única diferencia entre el primero y el segundo es que el primero se piensa más potencia que el segundo, ya que sus habitantes (en general y salvando tal vez honrosas excepciones), presumen que en torno a este obelisco giran TODAS LAS FUERZAS DEL UNIVERSO, lo que ha permitido dotar a sus humilde habitantes de un poder y de una SOBERBIA demostrada y demostrable tan solo comparable con los españoles antes que se vuelvan Sudakas. Basta una mirada teatralmente estudiada (Lanata, Kristina, Tinelli o Maradona, entre otros mil) para convertir a los NO-PORTEÑOS, en ratones y cucarachas, y peor aun si se trata de bolitas o paraguayos, independientemente del origen social de sus víctimas.

Pero como el desprecio es el desprecio, inclusive contra uno mismo, ¿Cómo se explica que uno de los pueblos que registra estadísticamente la mayor cantidad de lectores “per cápita” de América Latina hubiera instalado una dictadura sangrienta y genocida que llegó a producir más de 30 mil víctimas -entre muertos y desaparecidos? — ¿Cómo es posible que se asesinen a jóvenes embarazadas por su militancia política (real o supuesta) para robarle a sus hijos aún en el vientre de sus madres para que algunas estériles ligadas al nazismo argentino los adopten?

Esto solamente es posible explicarlo porque el OBELISCO de Julio,- como Centro del Universo (según los porteños) atrajo extrañas fuerzas telúricas que convierte a gran parte de esta sociedad en un conglomerado radicalmente paranoico, que hasta podía ser gente simpática siempre y cuando omita su xenofobia perversa contra todo aquel ciudadano que viene de afuera, como aquel que en lugar de decir Xuvia dice lluvia, los cabecitas negras, los exiliados económicos, los que limpian los pisos y las mesas, los cartoneros y otros proletarios que pueblan las periferias de una capital que en otras épocas presumió ser la París de América Latina. Está jodido.

No por nada el escritor porteño Marcelino Cereijido escribió un libro titulado: “HACIA UNA teoría general sobre los hijos de PUTA – Un acercamiento científico a los orígenes de la maldad”. Lo dijo todo.
III

Cuando se transita por los bordes de meseta altiplánica en el corazón de los Andes y a unos 4 mil metros sobre el nivel del mar (39% menos de oxigeno) y teniendo como telón de fondo el majestuoso ILLIMANI, (Rep. del Altoperú) convertido, al igual que otros, en el refugio de los Dioses del Olimpo Andino, pero que le sirve de telón de fondo a un Palacio de mal gusto que la jerga popular denomina como el “Palacio Quemado” convertido por la acción de una guerra fratricida en la SEDE DE GOBIERNO y cuya fachada principal se proyecta sobre una plaza semi-seca donde “Las Piedras tienen Sexo” (Choquehuanca- Canciller de dicho pais) rodeada de los EDIFICIOS símbolos del PODER IMPERIAL AIMARA, lugar resbaloso donde se agitan los nervios de una burocracia que se come la plata de uno de los países más miserables del planeta pero encerrada en su propio Yo; hermética pero dotada de una SOBERBIA solo comparable a los habitantes del Obelisco ubicado al Sur del continente.

Los Sindicatos Cocaleros en el Poder acompañados por algunos “Caras Pálidas” vestidos de “Indios” para impresionar a sus aduladores europeos (y algunos Sudakas) que aun están convencidos de la existencia del “buen salvaje” de Roseau (Racicot, Chávez. Lula y Cía.), pero que ejercen su poder mediante leyes amenazantes sobre un país ovejuno paralizado por el miedo.

Apoyados por una burocracia civil-militar (en un país de mendigos) que apenas dispone del 50% del presupuesto nacional (mientras los hospitales se caen a pedazos), pero que en el pasado han perdido todas las guerras, y las que vendrán.
La peligrosa mescla de COCA para la cocaína con ARMAS -es la dupla amorosa que configura las base de un NARCO-ESTADO que sirve para consolidar un centralismo salvaje que trabaja bajo la cobertura de un “indigenismo” de fachada que intenta consolidar un supuesto “socialismo andino-amazónico” (¿?) en beneficio de la “Burguesía Pichicatera”; consolidar el colonialismo interno y sacralizar el Poder Aymara- Tiwanaco incluido, a costa de los que sobran.